Revista Anestesia

𝙴𝚕 𝚍𝚘𝚕𝚘𝚛 𝚜𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚝𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚎𝚝𝚛𝚊𝚜

CUENTO INTERNACIONAL

La hija boba

 

Autor: David Kolkrabe

 

Octubre 2021

 

1.

Como todos los días desde que aprendió a valerse por sí misma, Teresa preparó el almuerzo para su madre luego de limpiar la casa. Era la hija boba y única de un matrimonio que empezó a desmoronarse por culpa de los temores que significaban enfrentarse a la crianza inusual de una persona que requería más cuidados de lo normal. Aquella tarde, Remedios invitó a Rosario, una de sus amigas más cercanas, a comer con ellas. Le tenía gran afecto porque fue la única que le ayudó en la crianza de Teresa cuando debía irse a trabajar o cuando necesitaba dinero para sus gastos.

La alarma sonó y despertó a la niña, que pronto cumpliría dos décadas de vida, de su siesta matutina. Tenía la costumbre de sentarse en su cama, con la espalda corva y la mandíbula desencajada, mientras miraba hacia la pared y algunas gotas de saliva caían por las comisuras de sus labios. Luego, una segunda alarma la despertaba de su letargo, se levantaba y mecía a su muñeca como bebé hasta que el sonido cesaba. Le gustaba el rosa y solía vestir con pintorescas faldas de tutú y un camisón. Se puso sus zapatillas y fue a la cocina a servir el plato de su mamá.

Orfandad

 

 

Autora: Rocío García Rey

Octubre 2021

 

 

Sientes la noche como un oleaje inesperado. Mar inexistente dentro de tu pequeño departamento, aunque las olas imaginarias hacen que tu corazón se acelere dándole forma en tu cuerpo a la ansiedad. Hay una mirada que quisieras que desapareciera instantáneamente. No es que ignorares los cambios, no es que no sepas cómo inició aquella transformación. Lo sabes, han pasado dos años ¿tres?  Pero ese cambio, te das cuenta, no deja de conmoverte, de hacerte sentir atrapada dentro de la derrota. La propia mirada se une al conocimiento de que has llegado a la madurez. Quedan en el pasado aquellos domingos en que junto con aquel joven que estudiaba literatura, te sumergías completamente desnuda en tu tina de baño. La memoria te abrasa el cuerpo, y es entonces que la inmovilidad te atrapa. Es con la ausencia de movimiento que sólo en la memoria reconoces la impronta que ha quedado en tus letras, en tus sueños, incluso en la maravilla de que ella haya partido.

Alguien más tomará este asiento

 

Septiembre 2021

Autor: Octavio Ollin

 

 

Durante todo el trayecto estuve callado detrás de ustedes. Acuérdate. No me hagas enfurecer otra vez. Tu papá conversaba contigo de manera discreta, pausada y distante. Para mí solo hubo una mínima muestra de atención. Pocas palabras nada más. Yo quise alargar un poco la conversación, pero no pude porque a cada latido los nervios me brotaban de la piel, como ahora mismo. Y tú te mantuviste todo el tiempo silenciosa, perdida en la indiferencia, con ese rostro inexpresivo al lado de tu padre. ¿Me presentaste con él? Esfuérzate en acordarte. Las mujeres son como un cofre de memorias.

Así como estás sentada, así estuve esa tarde que íbamos a la fiesta. ¿Te acuerdas? ¿Al menos volteaste a mirarme? Estuve en el asiento trasero, reclinado, pensativo, mirando por la ventana. Por momentos, tu papá me miraba disimuladamente a través del retrovisor, con esos ojos negros y saltones como los de un pescado.

Un completo despropósito

Septiembre 2021

Autor:Alex Reyes

 

 

—¿No se pudo hacer algo por ella?

—Lamento decirle que no.

Y es que el destino solo podría traicionar a Carol.

 

La casa de Julián era aún más ajada que la de ella, y no por eso menos hermosa. Podría decirse, claro, que la precariedad no se trataba de un gusto y mucho menos de un asunto de voluntad, pero acaso tenía que ver —y solo tal vez—, con una cuestión de suerte, una suerte mala, pésima, la suerte que lo demuele todo. A pesar de los muebles roídos y las tablas rechinantes, un domingo por la mañana, cuando el alba se extendía cálida y delicada, Julián compró una pareja de periquitos que supo acomodar en un rincón de la sala.

El miedo a la música

 

Autor: Miguel Tonhatiu

Agosto 2021

 

 

       Un día hallé esta fábula en un cuadernillo antiguo. La historia estaba articulada en lengua galaico portugués; las hojas de un papel amarillo olían a humedad y parecían disolverse por el movimiento. Algún coleccionista me dijo que el viejo libro de notaciones tenía una fecha en la parte posterior. Decía 15 de marzo de 162- (incompleta). Yo hice el esfuerzo por traducirla. Esto descubrí:

 

(…) dicen que la gente moría por acercarse a la música.

Un día, cerca de una fuente considerada mágica, un hombre encontró cierto instrumento de viento, lo tocaba todas las noches para mitigar la pena que sentía por su esposa muerta. Cuando la luna llena lo acechó, un caballo salió desde atrás de la cerca pequeña que dividía su jardín del camino de terracería del exterior. No lo identificó. Cuando vio la hazaña del animal, el hombre dejó de tocar. Poco a poco supo que era una yegua, se veía tierna con su coleta larga en trenza. Ella era retinta y briosa; tenía un porte magnífico. Poseía una cualidad que la hacía única: la yegua hablaba con una retórica asombrosa; era tan lúcida que sabía que la gente no la quería por su habilidad. Daba miedo. Esa noche, la flauta interpretaba una canción de lluvia. 

En las catacumbas no se baila tango

 

Autor: Ulises Paniagua
Agosto 2021

 

 

 

La sentencia cayó sobre mí, como cae una bestia sobre la carroña:

-Sabes bien, te lo he recordado muchas veces, que la Empresa se rige bajo políticas estrictas. Para la corporación la puntualidad es imprescindible. Tú, en cambio, llegas tarde a diario y no parece importarte. He intercedido ante el Supremo hasta donde mi cargo lo ha permitido; he sido atento, comprensivo con tu defecto. Pero no te quieres ayudar. No puedo hacer más. Debo anunciarte, contra mi voluntad, que estás despedido.

El Jefe cerró el gigantesco libro de registros –legajo de pergaminos amarillentos, gastados- con una rabia incómoda para ambos. Las últimas inflexiones de su voz, parca y amarga, permanecieron en el aire durante algunos segundos, atrapadas en la desnudez de las paredes de la oficina. La hipocresía en el discurso de El Jefe, aun cuando el propio vigilante de la Empresa me había advertido de su lengua bífida, me provocó náuseas. Sabía que él disfrutaba el momento.

El dedo desnudo

Por Octavio Ollin

Agosto 2021

 

I

 

—Casémonos cuanto antes —dijo Elba con excitación. Ella llevaba tiempo atrás insistiéndole lo mismo a Gonzalo. «Esta mano está vacía.» «Debes demostrar que me amas.»

—Es muy precipitado, amor.

—¿Precipitado? ¿Acaso no me amas?

—Te adoro, Elba. Pero, ¿qué sucederá con nuestros estudios?

—Yo no pienso ser enfermera. Me da fatiga —Elba rezongó—. Tú puedes concluir tu carrera de médico en otro lugar.

—Lo pensaré. Dame estos días, ¿de acuerdo?

—Está bien —Elba levantó la mano y sacudió los dedos—. También  te encargo…

 

El Rencuentro

Autor: Jaime Martínez

Julio 2021

 

Como en los últimos años se sentó en la banca derecha, de la entrada oriental del parque. Incrustó su débil y encorvada espalda en el metal de la banca. Sentado, hizo un inventario mental de todos los cuadros que había creado. Una sensación de nostalgia vino con el recuerdo de su primera exposición. De repente la banca ya no era tan cómoda. Al recorrer el parque con la mirada, algo le llamó la atención, fijó su vista en un anuncio de fotocopia pegado en el poste. Sintió que los recuerdos se bajaban como uno solo al estómago, para después sentirlos subir al cerebro mientras leía: “Se vende pintura en óleo”, “sólo se darán informes personalmente”. 

Metraje encontrado

 

Por Gerardo Lima

Junio 2021

 

En sus ojos encuentro el tono profundo de un lago a mitad del invierno, y aún en aguas asediadas por las algas el resplandor se ha mantenido hasta alcanzar mis propios ojos, y algo más abajo, localizado tal vez en el hipotálamo, en la angina. Sé que estoy enamorado porque en el guion de nuestro proyecto he puesto su nombre en lugar del personaje. Sólo yo soy capaz de mezclar una historia de terror con la mujer que me hace sudar las manos.

 

 

La perversidad del sueño

 

Por David Kolkrabe

Junio 2021

 

 

Hace algunos años adquirí la capacidad de controlar, casi ilimitadamente, mis sueños. En realidad no es difícil y creo que cualquiera que ponga el empeño suficiente puede lograrlo. Es cuestión de perseverar y tener paciencia, como con todo lo valioso de la vida. El método para controlar los sueños lo aprendí gracias a una völva que conocí en una feria nórdica. La mujer era una especie de pitonisa del demonio de la perversidad, al que se le conoce como Akera. A ella acudía cuando quería conocer mi futuro, pero ese día, en medio de nuestra conversación, me contó el secreto para controlar los sueños propios. El truco consiste en beber un brebaje de chicha, hiel y paico caliente todas las noches antes de dormir.

Maya

 

Autor: Juan Razo

Mayo 2021

Algo no andaba bien, parecía que no encajaban las piezas de este maldito rompecabezas, percibía un olor raro en el ambiente, mejor dicho, una ausencia de este, de textura y sabor en la vida. Últimamente nada marchaba a mi favor, mi novia me había abandonado, mis padres fallecido, el banco estaba a punto de embargar mis pocas posesiones y me habían detectado una enfermedad terminal. No pude recordar la última vez que había experimentado un momento de alegría. Traté de hacer memoria indagando en busca de recuerdos alegres, pero fue inútil. Buscaba un sentido a todo esto, una razón, un motivo para seguir viviendo. Sin embargo, no parecía haberlo: Dios, el diablo, el big bang, Darwin, ningún asunto dotaba de sentido a la vida, era como si de pronto hubiera sido arrojado a una existencia vacía.

 

Los juerguistas

 

Por Manuel Sauceverde

Mayo 2021

 

Tomado del libro Universos Perpendiculares de Editorial Lectio (2021)

 

No recuerdo cuándo fue la primera vez que los vi, pero sí sé que todas sus peleas son por las mismas razones. Como de costumbre, el Góngora está borracho e imagina que todos se lo quieren follar. Sin duda, un extraño espectáculo que divierte a los otros juerguistas de la Casona. Sobre todo, cuando el Cervantes y el Quevedo, intoxicados con aerosol, simplemente creen que es una idea estupenda.

            —Joder, Luis —exclama el Cervantes mientras se desabrocha el cinturón—. Esto te va a gustar…

            —No seas un gilipollas. Sólo es cuestión de aflojar el cuerpo y acostumbrarse a la puntita —añade el Quevedo, quien ya se ha quitado el pantalón y los calzones—. Este es el culo, en Góngora y en culto, que un bujarrón le conociera apenas…

Diccionario de la vida

 

Por Homero Carvalho Oliva

Para Christina Ramalho, María Alicia Pino y Luis Weinstein, con amistosofía

Mayo 2021

 

(Atención: se recomienda leer escuchando una pieza musical de su preferencia)

AMOR: m. Principio y fin de la vida. Es la única palabra que, para cobrar sentido, necesita ser invocada por dos personas. El poeta Óscar Cerruto nos aclara: “Eres esa palabra no gastada:/ amor; una mitad, como la aurora, / en sombra. Otra mitad deslumbramientos”; Alfonsina Storni nos propone una adivinanza: “Esta noche al oído me has dicho dos palabras/ Comunes. Dos palabras cansadas/ De ser dichas. Palabras/ Que de viejas son nuevas”.

Retrato post-mortem

 

Autor: David Kolkrabe

Abril 2021

 

 

Eleonora murió cuando paría a mi abuela. Nunca la conocí, pero había una gran fotografía suya enmarcada y exhibida en la sala que me recordaba que había existido. Desde niño me interesó esa foto. Mi bisabuelo y los que la conocieron en vida —todos ancianos— la describían como una mujer hermosa de piel tersa y suave, con una mirada llena de bondad. Odiaba las injusticias, decían, y era incapaz de matar una mosca. A pesar de llevar más de 70 años muerta, dentro de la familia gozaba con la reputación de ser la más hermosa de la familia. Su retrato, sin embargo, mostraba a una mujer grotesca, de aspecto sombrío y mirada perversa.

Por Jaime Mtz Aguilar

Marzo 2021

La conoció en redes sociales. Unas cuantas palabras y visualizaciones en la red fueron suficiente para gestar la primera cita. Una carga de procedimientos, y un extraordinario banco de ideas para la automutilación   se presentaron ante ellos.

 

La Prensa
Rito Satánico en Tepito

 

En la madrugada del 12 de diciembre, día de la “Guadalupana”, en la calle Aztecas en el centro del barrio bravo de Tepito. La Patrulla con número SSP-1345 acudió al llamado de emergencia en el que vecinos quejosos relataban cómo un individuo trastabillando caminaba sobre el Eje uno Alzate tras salir desangrándose de la vecindad denominada “La Fortaleza” perturbando la paz pública.