Revista Anestesia

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VIVIR, MISI脫N SUICIDA

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Somero diagn贸stico cl铆nico de la literatura digital: opini贸n para el #wordfest3.0 2020

 

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 diciembre 2020

Del 10 al 14 de agosto de 2020 se llev贸 a cabo聽la tercera edici贸n del聽Word Fest 3.0. Las veces anteriores estuvo a cargo del INBA, en esta ocasi贸n fue admirable anfitriona Ivett Tinoco desde la Secretar铆a de Cultura y Deporte del Estado de M茅xico. El magn铆fico escritor Mauricio Montiel Figueiras, organizador de las tres ediciones 鈥攏o s茅 si esta vez en solitario鈥, que me hab铆a invitado a cerrar la primera en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes junto a Merlina Acevedo, Armando Gonz谩lez Torres y H茅ctor de Maule贸n, con Julio Pat谩n como maestro de ceremonias, tuvo la gentileza de invitarme a la 煤ltima presentaci贸n de esta tercera, donde tuve el gusto de compartir panel con Raquel Castro y Rafael P茅rez Gay, y con Montiel como moderador.聽 Seguir leyendo…

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Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Noviembre 2020聽

 

Es cierto que si pesamos el pro y el contra. qued谩ndonos de brazos cruzados, honramos igualmente nuestra condici贸n.

鈥揝amuel Beckett

Lo que hag谩is, a vosotros os pertenece; yo s贸lo debo responder de mis propios actos.

鈥揅onfucio

 

Hace tres d铆as cumplimos un mes sin agua. No es que falte el suministro, sino que la bomba est谩 apagada. Nadie acepta haber bajado el interruptor, as铆 que nadie lo sube. A estas alturas empezamos a creer que se baj贸 solo. Ya se subir谩. Mientras tanto nosotros tan amigos como siempre, aunque preocupados por ciertas rarezas del mismo tipo.

La primera fue hace seis meses m谩s o menos, cuando en el antepecho del pasillo del segundo piso apareci贸 una bolsa grande llena de pollo podrido. Los hermanos聽Esc谩ndalo, que viven en ese nivel, montaron un buen sainete, nos llamaron marranos, maleducados y maricones, a lo que Paola respondi贸 que ella no podr铆a ser maric贸n aunque quisiera.聽 Seguir leyendo…

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Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Octubre 2020

 

La vida no deja de ser c贸mica porque un hombre muera, ni deja de ser tr谩gica porque un hombre r铆a.

鈥揋eorge Bernard Shaw

vienes y sue帽as y comes y lees

y a veces tras la luz persigues el ilimitado porqu茅 de tus acciones

鈥揟ristan Tzara, “Aproximaciones”

Lo que habr谩 ocurrido es que habremos llegado a ver una estructura complicada donde pens谩bamos que todo era sencillo; que habremos llegado a darnos cuenta de la penumbra de incertidumbre que rodea a las situaciones que no inspiran duda; que hallaremos dudas m谩s frecuentemente justificadas de lo que supon铆amos, y que aun las premisas m谩s plausibles se nos habr谩n mostrado capaces de producir conclusiones no plausibles. El resultado neto es sustituir la certeza no articulada por la vacilaci贸n articulada.

鈥擲ir Bertrand Russell, An Inquiry聽into聽Meaning聽and Truth

O hay que filosofar o no hay que filosofar.

Si hay que filosofar, hay que filosofar. Si no, hay que filosofar.

(El rechazo a filosofar en s铆 mismo es filosofar).

聽鈥Arist贸teles

Escribir con claridad, de acuerdo con los c谩nones y de tal modo que el lector sienta la nobleza con la que se la trata, es el distintivo de la literatura actual. Por eso algunos escritores afectos al barroquismo o la ret贸rica no tienen cabida en los registros oficiales. Es dif铆cil comprender que a estas alturas a煤n haya quien usa palabras que se tienen que consultar en el diccionario o culteranismos pretenciosos como el que podr铆a introducirse aqu铆 para dar la referencia de la. Perd贸n, ese enunciado empezaba a ser demasiado largo. Seguir leyendo…

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Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Septiembre 2020

La resignaci贸n es un suicidio cotidiano.

鈥 Honor茅 De Balzac

La vida es soportable tan s贸lo con la idea de que podemos abandonarla cuando queramos. (…) En el fondo nos vemos arrojados a este universo sin saber por qu茅. No hay raz贸n alguna para que estemos aqu铆. Pero la idea de que podemos triunfar sobre la vida, de que la tenemos en nuestras manos, de que podemos abandonar el espect谩culo cuando queramos, es una idea exaltante.

鈥 Emil Cioran

Cualquiera en su sano juicio matar铆a a su madre por lo menos una o dos veces. El problema est谩 en que la moralidad, la Ley y el qu茅 dir谩n nos han vuelto locos a tal grado que ya ni siquiera volteamos a ver nalgas. Seguir leyendo…

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Meditaciones ap谩tridas de una noche de llovizna

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Agosto 2020

 

Ama las lontananzas; el horizonte tiene una fuerza prodigiosa; los hombres que viven de proximidades no respiran m谩s que el polvo.

鈥揊erdinand Bac

As铆 como una jornada bien empleada produce un dulce sue帽o, as铆 una vida bien usada produce una dulce muerte.

鈥揕eonardo da Vinci

Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.

鈥揝茅neca

S茅 de cielos que estallan en rayos, s茅 de trombas,

resacas y corrientes; s茅 de noches鈥 del Alba

exaltada como una bandada de palomas.

隆Y, a veces, yo s铆 he visto lo que alguien crey贸 ver!

鈥揜imbaud, “El barco ebrio”

Est谩 claro que intentamos reintegrarnos a la vida mientras la muerte a煤n campea a sus anchas por todos nuestros entornos. As铆 que regresamos a la tumba.

En Lisboa, seg煤n se sube desde el puerto comercial en las lindes del Tajo por el Museo Nacional de Arte Antiguo hacia la Pra莽a de Europa pasando la estaci贸n de Cais de Sodr茅 y se dobla rumbo a la Pra莽a de Camo锚s, por Largo do Chiado hacia Garret rumbeando por la estatua de Pessoa afuera de la Havaneza, ah铆 donde no hay extrav铆o porque, para no faltar a la cultura y el buen gusto, est谩 uno de los templos del Dios McDonalds detr谩s de la tienda de Benneton, todo antes de la Parroquia Dos Martires, puede uno detenerse en la l铆nea franca que divide el cementerio de las putas del de los can贸nigos. Seguir leyendo…

 

 

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Proped茅utico de Madrid para principiantes

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Julio 2020

A los abuelos Pepe y Concha y, por supuesto, a pap谩

Luego vienen los argumentos del olvido.
鈥擨da Vitale 驴Preferir铆as amar m谩s y sufrir m谩s o amar menos y sufrir menos?
鈥擩ulian Barnes Madrid es no tener nada y tenerlo todo.
鈥擱am贸n G贸mez de la Serna Porque entre los b谩rbaros son m谩s apreciados los eunucos que los testiculados, a causa de sucompleta fidelidad.
鈥擧erodoto Manifiestos presagios antiguos y modernos, sacados de los sue帽os, hac铆an m谩s vivos sus temores.
鈥擲uetonio

Ah铆 est谩, con sus ochenta kilos de equipaje, at贸nito en el aeropuerto de Barajas, con un pasaje hacia ning煤n destino. M谩s inconsciente que inocentemente comete el error que, al fin, ser谩 la ruina de sus expectativas: guarda ese boleto de regreso que se hab铆a prometido no utilizar. Ese billete le permitir谩 tomarlo todo con la desidia propia de quien tiene segura la puerta de salida. Guarda el trozo de cart贸n y se olvida de 茅l.聽 Seguir leyendo…

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Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Junio 2020

Por el camino a Salitres los ni帽os se comen sus propios piojos. A veces los comparten y se despiojan entre s铆, como los micos. Yo voy hacia el otro lado, rumbo a San Miguel, al parador que hay en la desviaci贸n que lleva a San Miguel. No, nada tengo que ver con el santo, no que yo sepa, salvo el nombre, y eso a medias. El parador es el 煤nico, as铆 que no hay confusi贸n. Seguir leyendo…

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Para tratar con la desdicha

聽Fotograf矛a Julieta Ar茅valo, cuadro de Benito Ant贸n Gracia

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Mayo 2020

Para Benito Ant贸n Gracia, gran amigo y mejor pintor.

Los hombres, siempre que lo sean de verdad, no se despiden de la juventud con emoci贸n ni sentimentalismo.聽

鈥揝谩ndor M谩rai

Acostada en medio de la desdicha, el alma ve mucho

鈥揝贸focles

El invierno, mal hu茅sped, se sienta conmigo en casa, azules son mis manos con su apret贸n de manos amistoso.

鈥揊riedrich Nietzsche

Cer煤leo a cir铆lico: tres letras

Azules, si se quiere, o transparentes

O como sello de agua, fino el acto

De colores, texturas, tela y duendes Seguir leyendo…

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El jovial veneno de las amapolas

Por聽Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Abril 2020

N鈥檈st ce pas parce que nous cultivons la brume!

(驴No suceder谩 esto porque cultivamos la bruma?,
trad. Marco Antonio Campos)

 

鈥揂rthur Rimbaud, Une Saison en Enfer (Una temporada en el Infierno)

 

No hay ruindad mayor que aquella que se disfraza de cualquier forma de benevolencia; que se aprovecha de la estupidez generalizada para medrar con una imagen detr谩s de la cual se esconde su contrario. Quiero decir que si existe Satan谩s no se presenta como en los hermosos grabados medievales donde san Dunstan lo prende con su propio trinche Seguir leyendo…

 

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Ilustraci贸n por @_kiahuitl_

Quien haya tirado del gatillo de un rev贸lver sabe que existen pocas sensaciones tan inexplicablemente placenteras e intensas. La 煤ltima vez que lo hice contra una persona tambi茅n fue la primera y 煤ltima que vi a Pablo Reba帽os, Cuatrotripas, tambi茅n llamado Semental del Ayatate, Cara de Chancho y don Pablo de la Ca帽a y Lezama. Lo vi poco, y m谩s bien vi la escuadra que se sacaba del lomo.

 

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ALGUNA VEZ NUESTRO

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

Los huayacanes de flor amarilla que rodean la plaza del quiosco o el quiosco de la plaza, seg煤n quiera verse, son extraordinarios porque, aunque perennifolios, dejan caer las hojas durante el invierno para no humillar a los caducifolios que desde hace tantos a帽os comparten con ellos la clorofila y los nidos.

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Ilustracion El mundo conocido

El mundo conocido聽

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

Los paralizaba la inmensidad de sus deseos

鈥揋eorges Perec

De camino a la estaci贸n de autobuses para comprar los boletos de regreso, 隆y qu茅 pesadilla de regreso las qui茅n sabe cu谩ntas horas de cami贸n sin poder fumar ni mear y a la l铆nea con la costa del Golfo bajo el sol de un abril especialmente caluroso y desairado

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Ilustracion VIN虄EDO

Vi帽edo

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

Sin embargo, se帽ores,
yo no soy un esc茅ptico
y hay unas cuantas cosas en que creo.

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A Juanjo, principalmente

No quise decir, quise hacer

鈥擯aul Val茅ry

Por聽Miguel谩ngel聽聽D铆az Monges聽

16 Noviembre 2019

En medio de tanto escombro, nosotros

hemos de actuar para que sean levantadas las ruinas necesarias. Seguir leyendo…

LAS VIUDAS

Las Viudas

Por: Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Octubre 2019

Satis praestiterit ratio, si id unum ex dolore, quo est superest et abundat, exciderit; ut quidem nullum omnino esse eum patiatur, nec sperandum ulli nec concupiscendum est.

鈥揝eneca, Ad Polybium De Consolatione

Bastante hace la raz贸n si le quita al dolor lo que le sobra y le es superfluo, pero que no se sufra nada en absoluto, ni se ha de esperar ni se ha de desear.

鈥揝茅neca, Cosolaci贸n a Polibio

Este oto帽o caen de las ramas mirlos secos que crujen cuando los pisas.

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ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL ODIO

Miguel谩ngel D铆az Monges

Para mi madre y mis hermanos

Pocas personas consiguen ser felices sin odiar a otra persona, naci贸n o credo

鈥揃ertrand Russell

Muri贸 la persona a la que odi茅, la 煤nica. Para los dem谩s s贸lo tengo indiferencia y desprecio. Lamento no haberme enterado a tiempo de ir a escupir sobre su f茅retro, como lo jur茅 hace m谩s de cuarenta a帽os, cuando la vida me quit贸 su presencia corporal constante y me liber贸 de sus inagotables acciones y palabras crueles. Muri贸 la persona que destruy贸 mi infancia, hizo de mi vida un esmero constante en reconstruirme y desat贸 en mi madre los demonios con los que ha luchado como los condenados contra su destino. Tampoco creo que a mi padre lo haya hecho feliz, pero los silencios de mi padre son perfectos: nunca sabr茅.

Esper茅 cuarenta a帽os y algo m谩s para ver el cad谩ver que no vi. Dios, que no ama solamente a los que perdonan porque esa es potestad suya y no de los humanos, la juzgue y la condene.

Soy, pues, alguien que odi贸; alguien que ya no odia.

Quisiera saber que tuvo una agon铆a atroz y que en ella record贸 con arrepentimiento el da帽o que hizo. Es in煤til, nuestro odio rara vez se ve correspondido siquiera por la memoria del otro. Algo que reprocharle a la vida, al orden de las cosas, a la condici贸n humana, 隆qu茅 se yo! Pero tampoco sirve de nada. Nos quedan la frustraci贸n y la impotencia. Desde el banquete de los gusanos ese cad谩ver maldito vuelve a re铆rse de nosotros. Y ya no tenemos a quien odiar porque el odio de los sobrevivientes es la cadaverina que hace apestar a los muertos.

Quedan otras inquietudes royendo: debi贸 morir joven, debi贸 morir ante mis ojos. Cosas de la venganza. Pero el odio no necesariamente hace desear la venganza: un hombre bueno puede odiar sin desear fervorosamente el mal. En lo personal, era joven: Nunca habl茅 de mi odio porque esperaba vengarme, pero nunca me acord茅 de vengarme ni encontr茅 la oportunidad o el modo. Finalmente la venganza me pareci贸 poca cosa y me convenc铆 de que no resolver铆a nada, lo que es cierto. Volver茅 a ello.

Dicen los que tienen salud mental qu茅 hay que tener clausura. Bonita forma de huir de uno mismo: olvidar los cap铆tulos pasados y, entonces, no entender el actual. Es como olvidar lo aprendido, como olvidar los amores que nos hicieron dichosos, olvidar la manera en que sonre铆an y lloraban nuestros muertos. 鈥淔elices los normales鈥, no me cuento entre ellos.

El mayor bien al que tenemos posibilidades de acceder es la serenidad. Deber铆a bastarnos con ella. Pero me permito sospechar que conseguirla es m谩s dif铆cil que pasar p谩gina una y otra vez en aras de una clausura que m谩s bien se parece a dar la espalda a la vida y lo v铆vido.

Han pasado semanas. Ya no odio. Esper茅 cuarenta a帽os. 驴Y qu茅 tengo? Frustraci贸n. Porque no cambia nada. El descanso esperado 鈥搇a serenidad鈥 no llega, es un Don reservado al asesino; pero no se mata por odio, porque el odio no es furioso ni demencial, es silencioso como el c谩ncer, como la circulaci贸n de la sangre. Hay mucho que hacer con uno mismo para no ser destruido por 茅l como para pretender acabarlo con un asesinato: el dolor del odio es, a fin de cuentas, reflexivo. Matar, o vengarse de cualquier manera, no sirve de nada: hay que salvarse en la propia guerra emocional y no es clausurando o cerrando c铆rculos sino haciendo del odio parte de nosotros, un motor y un emblema.

Uno deja de odiar, quiz谩, cuando desaparece el objeto del odio, pero no olvida que odi贸, no arranca de s铆 mismo el cad谩ver del odio aunque pueda olvidar a ese otro cad谩ver.

Los que olvidan quiz谩 lo hacen porque se arrepienten, porque desprecian su transcurso. Lo borran, y con 茅l la voluntad, las emociones, la vida. 驴Hay algo m谩s triste que olvidar que has vivido? Jusucristo vomit贸 a los tibios, el destino del tibio es la disoluci贸n en un olvido id茅ntico al que procur贸. El Alzheimer o la demencia senil son, por supuesto, otra cosa.

El odio es una emoci贸n primaria, pura, tan indefinible fuera de su propia menci贸n como un color. El amor es un concepto que abarca una serie de emociones, creencias y factores culturales muy complejos y se presenta de diversas formas con los m谩s variados detonadores. No son contrar铆os ni secomplementan ni nada por el estilo, son cosas totalmente diferentes .El odio masivo como los nacionalismos o el fanatismo religioso no es propiamente odio sino otra aversi贸n, su simulaci贸n racional producto de las creencias y el adoctrinamiento que busca la aniquilaci贸n de un determinado enemigo con fines generalmente ajenos al supuesto fundamento del odio; no es la respuesta emocional l贸gica y directa a un da帽o o una secuencia de da帽os recibidos. El odio, quiz谩s 鈥搚 no por breve es una sospecha menor鈥, se fragua en la impotencia y la incapacidad para defenderse o responder a la agresi贸n moral, f铆sica o verbal sostenida durante per铆odos prolongados.

Termina por darse, como en el s铆ndrome de Estocolmo, una n茅mesis entre el odio y quien odia: hay un motivo de vida que se vuelve orfandad cuando no hay a qui茅n odiar, ni m谩s ni menos que comosucede con quien conoci贸 el amor. Por eso infatuamos nuestras emociones. Hacemos amor de cualquier afecto. Una vivencia temeraria la convertimos en algo heroico y al odio lo volvemos demencial, lo confundimos con una furia intensa, destructiva y violenta: algo pasajero, pat茅ticamente breve. Pero el odio es otra cosa: Es plano y simple como el deseo, como la vida. Como ellos es, asimismo, aburrido. Por eso somos capaces de olvidar que odiamos hasta que una menci贸n, cualquier evocaci贸n, nos lo recuerda, entonces es intenso, pero no fren茅tico ni estrepitoso.

La vida, vista con la perspectiva adecuada, es bastante llana y aburrida. Por todos lados encuentras a ese imb茅cil petulante que, apenas enterarse de que eres escritor, te suelta que si te contara su vida har铆as una novela. No, caballero, mire: ese chico de la barra tambi茅n ha tenido sus percances, aventuras e intensidades; lo mismo que la se帽ora del copete o el mendicante maloliente al que acaba de darle un par de pesos sin mirarlo siquiera. Su vida es exactamente la misma mierda que cualquier otra, lo 煤nico que cambia en el fondo es que es la suya. 驴C贸mo podr铆a usted tolerar la decadencia si no estuviera convencido de que, pase lo que pase hoy o en adelante, usted cumpli贸 con creces la encomienda de vivir y exprimir hasta la 煤nica gota de jugo a la fruta que le dio el 谩rbol de los que tuvimos la suerte o la desgracia de ser? Nacemos, pasan cosas, padecemos emociones, tenemos goces y morimos, con suerte sin agonizar. Mi odio no es relevante, las circunstancias de mi odio no son interesantes. La vida, en verdad, es bastante aburrida; una de las razones por las que existen las artes, entre ellas la literatura.

A diferencia del amor, el odio puede habitar silencioso. No se odia con pasi贸n demencial. A fin de cuentas no es tan importante en s铆 mismo 鈥揷omo no lo son el miedo o la ternura鈥 y el ser odiado deja de importar, va cayendo en el olvido, hasta que algo lo evoca o invoca, entonces el odio se enciende y estalla como un Vesubio para despu茅s volver a su letargo.

Es el esp铆ritu o el subconciente, alg煤n resabio de salud mental, lo que nos protege de tener presente tan magn铆fica emoci贸n: Nadie quiere odiar o busca odiar. Es cosa que sucede sin ser invocada y nunca como consecuencia de algo que se haya procurado. Es demasiado extra帽o que aparezca alguien cuyas acciones le hagan merecer el odio. Pero cuando aparece no es cosa de risa.

En su Tratado sobre los vampiros, el padre don Agust铆n Calmet describe a fondo, con datos,descripciones minuciosas, investigaci贸n, elaboraciones te贸ricas y abundantes ejemplos bien documentados la condici贸n de los no muertos, los resurrectos, los catal茅pticos, los revinientes y dem谩s seres asimilados al vampirismo. En ning煤n momento menciona el amor ni el odio. Son los escritores quienes asimilaron el amor a la condici贸n de inmortalidad: Goethe, Potocki, Hoffmann, Polidori, Poe, Gautier, Le Fanu, Capuana, Dar铆o, todos escribieron magn铆ficas versiones del vampirismo amoroso. BramStoker, en su extraordinario y emb茅m谩tico Dr谩cula, da un paso atr谩s para dar el salto definitivo al vampiro ejemplar: se basa puntualmente, detalle a detalle, a los largo de la novela, en los estudios del padre Calmet, particularmente en el fundamento que hab铆a sido omitido por todos los anteriores: la condena a una inmortalidad sin sociego por la afrenta contra Dios: maldici贸n e inmortalidad 鈥撀縞贸mo no?鈥 por amor, mismo que consuela al conde en su condena. En ese giro, Stoker aventura el gui帽o c铆nico que muchos damos por cierto e infalible: el amor es vamp铆rico, por eso hay que temerle y evitarlo. El odio tambi茅n lo es,pero 驴hay inmortalidad por el odio? 驴De las tumbas de quienes se odiaron crecen los arbustos urticantes que los unen por siempre como en el Romancero? 驴Qu茅 literatura justificar铆a esto? Creo que la diferencia fundamental entre las naturalezas del amor y el odio es que el amor vive de la sangre del ser amado, se alimenta del otro, mientras que el odio vampiriza a quien lo siente, vive de la sangre de quien lo alberga y la memoria de las razones para odiar, pero no obtiene nada de aquel a quien se odia. 驴Realmente muere cuando muere el otro? Al menos se transforma en otra cosa parecida a un abismo, una caverna, un inmenso vac铆o. A veces se puede llenar con frustraci贸n. Otras veces se queda ah铆 y se olvida.

No obstante, 驴la persona odiada puede arrastrar a la tumba a quien la odia as铆 como el amante muerto puede arrastrar al ser amado? Sin duda los esp铆ritus d茅biles son susceptibles de ser carcomidos hasta la gangrena emocional y moral que envenena la sangre y aniquila el cuerpo. No s贸lo es factible, de hecho quien odia puede ser aniquilado por su odio sin intervenci贸n pasiva o activa del ser odiado, pero se trata de casos demasiado rom谩nticos para ser tomados en serio.

A fin de cuentas, sin embargo, todo esto es unmero exorcismo, pues, ya que mencion茅 el romanticismo y los posibles v铆nculos entre el amor y el odio, me permito citar, cambiando su sentido, el 煤ltimo verso del 鈥淐anto a Teresa鈥 de Jos茅 de Espronceda: 鈥溌縌u茅 haya un cad脿ver m谩s, qu茅 importa al mundo?鈥

Durante los d铆as tormentosos en que he escrito esto, cada vez que me he dedicado a pensar en cuanto he dicho, en lugar de la idea de reflexionar acerca del odio mi mente ha lanzado a la conciencia el nombre de otra persona que, aunque detestable, nunca consider茅 demasiado relevante. Pero mi mente insiste en ponerla por encima o a un lado de la palabra odio. Y me pregunto, entonces,鈥 驴es que la odio tambi茅n? 驴O es que el odio, errante y ahora sin objetivo, busca en quien posarse, a qui茅n envolver, como si se tratara de una raz贸n de ser? 驴Acaso nuestros odios son un listado largo o infinito de seres que vulneraron nuestras almas, pero eligen a una, preponderante, para manifestarse? Tal vez odiar nos es m谩s necesario que amar, al menos a los que no tuvimos la oportunidad de ir por el mundo sin el alma,la vida, desgarrada, rota en mil pedazos, pulverizada y engullida por las fauces del tornado que es el car谩cter implacable de los sobrevivientes.

LOGO VIVIR MISIO虂N SUICIDA
Acerca de mi columna para Anestesia.
Yo no s茅 qu茅 escribo o de qu茅, ni importa en absoluto. Puedo venir aqu铆 a decir mentiras que ma帽ana ya habr谩n olvidado tanto como habr谩n olvidado estas palabras, vagas, no verdaderas, mas tampoco mendaces.
鈥淰ivir, misi贸n suicida鈥 no se trata de nada ni tiene forma alguna. Es 鈥攓u茅 lugar com煤n tan herrumbroso, mohoso, putrefacto鈥 otro salto al abismo. Quiz谩 escribo solamente para ver qu茅 sucede si escribo. Quiz谩 escribir es, para m铆, una forma holgazana de practicar parkour o cacer铆a 鈥攅n el papel de ciervo, por supuesto鈥.
S茅 lo que no habr谩:
Estilo
Tema
G茅nero
Tres cosas que no existen, o ya no existen si es que existieron, y que nadie medianamente culto y sensible a las letras puede echar de menos.
Escribir茅 exactamente lo que lea quien lea y creer茅 escribir lo que crea que escrib铆. Decir algo distinto ser铆a un embuste conveniente al que no he de plegarme: A fin de cuentas los planes de los hombres son las canicas con que juegan los dioses y nuestros sue帽os son los consoladores de las musas.
Y a nadie extra帽e que en mi primera entrega incluya esto mismo, si no es que de ah铆 sali贸 y mejor me lo callo.
Sea y que haya disfrute.
LOGO VIVIR MISIO虂N SUICIDA

De lo que va la cosa

Por Miguel谩ngel D铆az Monges

16 Agosto 2019


 

Se marcharon, los dioses, el d铆a de la extra帽a marea.

鈥擩ohn Banville

Ser谩 un inventario. Siempre, todo, en especial el arte, es un inventario.

Empezar茅 por el presente porque el presente es el inicio y el fin de todo, y porque me rindo a Agust铆n de Hipona cuando pienso que s茅 que s贸lo existen tres tiempos: presente de pret茅ritos, presente de futuros e presente de presentes; no hay ayer ni ma帽ana y eso es bueno, eso me lleva a la divina belga Marguerite Yourcenar que puso en palabras de Adriano una frase implacable: 鈥淓n el punto en que me encuentro, la desesperaci贸n ser铆a de tan mal gusto como la esperanza.鈥

Fui un ni帽o hermoso, en verdad hermoso, as铆 que nadie se dio cuenta 鈥攐 a nadie le import贸, ya da lo mismo鈥 de que ten铆a pie plano, escoleosis y dislexia. No ten铆a amigos. Tampoco los he tenido despu茅s. Era un ni帽o hermoso con grandes limitaciones. Pude afearme que es lo m谩s com煤n: prefer铆 enfrentar mis taras dedic谩ndome al deporte y la literatura. Ahora soy un vejete interesante con muchos achaques, sin nadie a quien le importen, demasiado desapegado de s铆 mismo como para hacer deporte y aburrido de la futilidad literaria. Un vejete interesante que tras haber follado de todas las maneras con mujeres, hombres, multitudes y una cabra en cierta cantina encubierta, ya no es deseado por nadie y, por cierto, prefiere dormir que follar.

Un inventario porque hay un presente. O, para mayor precisi贸n, parece haber un presente y, en todo caso, no hay otra cosa:

Est谩 la peque帽a putita de Schwob al lado del casto, virginal, inmaculado tejido de Coetzee; est谩 la acequia que baja desde los terrenos de la colina, serpentea por el huerto hasta la hortaliza y, por una canaleta que hice con mi pala y mis manos, va a dar al estanque en que cr铆o las mojarras que vendo, para vivir, en las cantinas. Y est谩n los que rondan y los que a fuerza de ser mierda ya ni se espantan las moscas, y los ni帽os de la plaza a los que ense帽o a robar y a mover el bal贸n con maestr铆a, y la vecina puta que se vuelve moralista cuando bebe y estas letras escritas despu茅s de un d铆a de azoro. Porque hoy es el d铆a en el que por la ma帽ana vino un hombre a venderme mi sepulcro.

Por eso, vuelvo a escribir, sin anestesia, en ella. Ven y vamos.

Ser谩 pues un inventario infinito que terminar谩 lo mismo, como todo, y ser谩 olvidado, como todo, y dejar谩 indiferentes a todos, como todo, salvo Beethoven.

***

Est谩n

La bugambilias que salv茅 en el jard铆n que salv茅

Y que a煤n viven

Y los cipreses que mi padre hizo traer de Italia

Y eran tan peque帽os como ni帽os peque帽os

Y hoy son tan inmensos que se ven desde afuera

Tras la barda de piedra negra 铆gnea de nueve metros de alto y firmes contrafuertes

Tras los que soy el que fui cuando era hermoso

Y jugaba espiro con mi hermano y mi padre y mi hermano y yo mat谩bamos murci茅lagos

Con resortera, de noche, encendiendo una farola para enloquecer su vuelo

Hoy soy yo el que cae de una pedrada en pleno vuelo si se enciende una farola.

M谩s o menos sucede como eso de Alberti (hay dos, y son dos genios: el arquitecto renacentista italiano Leon Batista y el poeta gaditano Rafael, que escribi贸 los versos de聽 鈥淏alada del posible regreso鈥 a los que vine o que quiz谩s me llamaron):

鈥淵o mataba los murcie虂lagos

en torres frente a la mar.

Hoy, en balcones lejanos

de la mar y frente a un ri虂o,

pasan, negros, por mi frente

y no los quiero matar.

鈥淢urcie虂lagos de los di虂as

torreados, frente al mar:

yo os mataba, pero ahora

que esta虂 cayendo la tarde

tan lejos de aquella mar,

aunque pase虂is por mi frente

鈥斅eguid!鈥, no os puedo matar.鈥

No debemos pasar por alto que los murci茅lagos anidan en la cabeza del demonio. Tampoco hay que fingir que citar es escribir y que una cita larga es mejor que una referencia vaga, en especial si no tiene referente y, con todo rigor, es un capricho, pero tambi茅n un ejemplo de lo que hago y har茅, que esto y no otra cosa es la literatura digna de ser escrita. No se me pregunte a m铆 si esto o aquello es digno de ser le铆do, eso es cosa de quien lee.

***

M谩s arduo que el qu茅 del c贸mo es el c贸mo del qu茅 (yo ya me entiendo, y San Dunst谩n de Canterbury, el anglosaj贸n benedictino que lo mismo coronaba reyes en Londres que se hac铆a invocar por Normandos y Templarios, bendiga a quien me acompa帽e en mi entederme tal como derrot贸 hasta tres veces al demonio).

Yo no s茅 qu茅 escribo o de qu茅, ni importa en absoluto. Puedo venir aqu铆 a decir mentiras que ma帽ana ya habr谩n olvidado tanto como habr谩n olvidado estas palabras, vagas, no verdaderas, mas tampoco mendaces.

鈥淰ivir, misi贸n suicida鈥 no se trata de nada ni tiene forma alguna. Es 鈥攓u茅 lugar com煤n tan herrumbroso, mohoso, putrefacto鈥 otro salto al abismo. Quiz谩 escribo solamente para ver qu茅 sucede si escribo. Quiz谩 escribir es, para m铆, una forma holgazana de practicar parkour o cacer铆a 鈥攅n el papel de ciervo, por supuesto鈥.

S茅 lo que no habr谩:

  • Estilo
  • Tema
  • G茅nero

Tres cosas que no existen, o ya no existen si es que existieron, y que nadie medianamente culto y sensible a las letras puede echar de menos.

Escribir茅 exactamente lo que lea quien lea y creer茅 escribir lo que crea que escrib铆. Decir algo distinto ser铆a un embuste conveniente al que no he de plegarme: A fin de cuentas los planes de los hombres son las canicas con que juegan los dioses y nuestros sue帽os son los consoladores de las musas.

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