Revista Anestesia

𝙴𝚕 𝚍𝚘𝚕𝚘𝚛 𝚜𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚝𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚎𝚝𝚛𝚊𝚜

ESCRITORAS EN REVISTA ANESTESIA

Rosa pálido

Por Lorena Avelar

Mayo 2022

 

Cuando estás lejos

                                                                            Para todas las que son madres

 

Madre, estás lejos ahora, pero tu imagen flota en mis ojos, tu sonrisa se escucha agigantada y abraza cariñosa mis sentidos, me duermo, como niña en la corola de las rutas del sonido del río.

Cuando estás lejos, es cuando te descubro y, añoro tus manos entrañables de rocío, ese ademán que recuerdan los sentidos y el alba se siente extraña por no olvidar los grandes momentos contigo.

Cuando estás lejos el espacio se hace inmenso, se alarga el tiempo y se acorta el cerebro, cuya capacidad de concebir ya no se determina por  todo eso que constituye la memoria llena de vacíos y tristezas, que la compulsión  ha colocado en el camino.

Cuando estás lejos, el sepia de las pesadillas da toda su tinta, la que obstruye las salidas del espíritu; es una sangre que ha perdido hasta sus venas, una carne que ignora el filo del cuchillo. Pero de arriba a abajo de esta carne agrietada, de esta carne no compacta, circula siempre el fuego virtual. Una lucidez enciende de hora en hora sus ascuas que retornan a la vida  y sus flores.

Cuando estás lejos madre, la sospecha es el multiplicador de las ausencias. Todo lo que tiene un nudo, todo pasa en las rotaciones del mundo, las olas se asemejan a la carne misma, a esa carne que es tu sangre, a esa ternura descomunal que aprisionas en tu interior y que con Rosa pálido circula lentamente, en el vacío y en la distancia ignorante y voluntaria.

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Rosa Pálido

Por Lorena Avelar

Abril 2022

 

Primaveras

 

Aún hay primaveras que se esperan, que llegan con su historial lleno de pájaros, que brillan e iluminan. Hablan despacio a través del cristal de la ventana; algo líquido que cae como milagro del arco bronce que lo ata.

 

Primaveras que pasan bajo el agua como una llama; es el cielo verbal que ilumina la casa de híbridos esmaltes: Es el Sol anti verbal, Sol carnívoro, Sol tigre, enorme, inmenso, hermoso y encendido de púrpuras, bermejos, fucsias, naranjas y rosados; Sol granate, y granadino de emociones dispersas, Sol que quiere soltar toda su fiereza como regocijo.

 

Primaveras sin adjetivos de aves migratorias, de cielos transparentes y campos verdes, colores de las flores que florecen, de vientos suaves y plácida brisa, de tonalidad rosada que aparenta el cielo cuando miramos hacia el poniente.

 

Primaveras de ahora y de siempre, de atmósferas que se impregnan de olores, deleitando los sentidos y el espíritu; lo llenan de azahar suave y delicado anhelantes de algo claro, limpio, trasparente, alejado de este mundo.  Oigo correr el agua cristalina, fruto de los primeros deshielos; su sonido, la musicalidad de su cauce que inunda las tierras de Rosa Pálido, de vitalidad y frescura,  que en los remansos se percibe gozosa de sus riberas de brillantes tonalidades; primaveras que llegan prepotentes.

 

 

Rosa Pálido

La ciudad moderna

 

Por: Lorena Avelar

Marzo 2022

 

 En la ciudad sólo deben existir titanes exploradores para hurgar bosques, avenidas, callejones y plazuelas, que esperen la llegada de nuevos héroes; líderes especialistas en confeccionar brillantes imperios. Un sujeto moderno que cave y remueva rocas, taladre la tierra para hundir sus torres cada vez más altas, para izar sobre ellas los estandartes de orgullo. Pozos cada vez más profundos para allanar los cimientos del progreso.

 

Habría que perforar y atravesar las napas. Derramar la sangre. Mucho rojo líquido del milagroso cuerpo humano en los pozos para construir los fundamentos de las grandes torres. Habría que partir, golpear, entregar sangre al capital, y a los dueños del capital. El capital moderno de los pozos en la tierra callada y abandonada.

 

Rosa Pálido

Por: Lorena Avelar

Febrero 2022

 

Lo mejor

Quizá las palabras puedan abrirse paso con el tiempo, en poco espacio, en la sombra de una sonrisa,  duelen los pies si calzas y los olvidados versos que vuelan por mi estancia; hay luces que iluminan  las sombras y el vigor de mi alma iluminada, pese al frio.

Encuentro lo mejor, el mejor rincón, lo que hueles cuando respiras, la Sierra Nevada que se transfigura, el horizonte que no deja ver más allá que la elevadas montañas sin brotes en el camino. Mejor la luna que el sol aunque más arriesgada.

Lo mejor es lo que extraño a pesar del fracaso y lo que olvido, arriesgar el vocablo y la lengua para decir las ideas que nacieron conmigo, Arriesgada la punta de mis zapatos, la melodía más dulce con todos los silencios y sonidos.

Lo mejor de la vida, lo que encierran los ojos, las manos ardientes que compartes y el amor que llena el interior y el suspiro. Remendamos los trapos viejos y sucios que la edad va dejando roídos, renovamos la estela, las paredes marcadas con todos los signos, el beber de las aguas y los sorbos de vino.

Lo mejor es tenerte a mi lado dormido, arrullarte los sueños, hilvanar las historias que escriben mis dedos, admirar los luceros que arremeten los cielos y, encender los sudarios con caricias y besos que se guardan muy dentro del pecho y de los más feroces sentidos. Lo mejor es andar de tu mano, envejecer y morir o vivir por vivir iluminados de Rosa pálido, cuando se apagan las velas y se escucha el rio.

Sección Rosa Palido: Mi ciudad

Por: Lorena Avelar

Enero 2022

 

Mi ciudad

Entro en mi ciudad, la reconozco por una expectativa agazapada, sus grandes edificios, las largas avenidas conglomeradas de muchedumbre y los vagones del metro. Después el mercado con portales y con tiendas de frutas, los rieles relucientes de un tranvía que se pierde hacia un rumbo donde fui joven, un olor a colegio, paredones tranquilos, un blanco cenotafio, y mi barrio con su ahuehuete milenario que no termina de olvidarme.

 

Mi ciudad es olores, colores e historia en un sólo ambiente que reluce secretos y recuerdos condensados en el relente de un presagio indiferente. Todo es andén en los equivocados trenes, y las innumerables vías por donde bruscamente se desplazan los automóviles, los espíritus y el insalvable perdón de los perros que custodian sus calles; en ella nada es verdad y la esperanza es frágil, como el eco de sus habitantes.

 

Dos poemas de Norma Vázquez Sotelo

Marzo 2021

 

 

I

En  esta maldita incertidumbre

 ya no sé de qué lado sale el sol

o si veo en esta noche la luna

inmensa soledad en las montañas

cubre mis secretos nebulosos

el arcoíris me prometió siete colores