Revista Anestesia

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GATOS EN EL TEJADO

Ethel Krauze, El fragmento impertinente

 

Por Victoria Dana

Mayo 2022

 

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La √©poca de la pandemia y el confinamiento ha dejado muchas cosas. En medio de la desolaci√≥n y la muerte, ¬†en momentos terminales, es cuando aflora la esencia de cada uno y en esta √©poca terrible y terminal para la humanidad entera, sali√≥ a luz tambi√©n la hermandad. Es lo que sucedi√≥ con Ethel y conmigo. Una buena noche, encendimos la pantalla y como lo describe Ethel:¬† ¬†‚ÄúSe hizo la luz en zoom y un mont√≥n de cuadritos aparecieron ante mis ojos en la pantalla. Nuestros rostros sonrientes, sin cubrebocas; nuestras exclamaciones de j√ļbilo, la copa alzada‚ÄĚ. ¬†

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Segmentadas en peque√Īos cuadros, empezamos a conocernos. En un acto l√ļdico, esa noche memorable, nos nombramos Hijas de la pandemia, sin entender aun lo que hac√≠amos y el alcance que podr√≠a tener esta amalgama de mujeres escritoras. Y aqu√≠ seguimos, juntas, de la mano, unas con otras. Gracias, querida Ethel, por permitirme estar aqu√≠ contigo, como una hija m√°s.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Durante la pandemia, los escritores hicimos lo que hacemos siempre: escribir. Desde el confinamiento describimos la soledad, el miedo a la muerte, la incomunicaci√≥n, la indefensi√≥n‚Ķ pero tambi√©n escribieron aqu√©llos cuya palabra es un b√°lsamo, una tabla de salvaci√≥n. Es el caso de Ethel Krauze, quien ha sido, durante a√Īos, cantora de la vida:

GATOS EN EL TEJADO

Por Ethel Krauze

En el tejado de mi cabeza hay muchos gatos sueltos haciendo de las suyas. Algunos ma√ļllan permanentemente; otros, ronronean a deshoras y clavan sus u√Īas en mis estambres mentales hasta desbaratarlos. A veces se aparean en org√≠as indecent√≠simas de alto impacto en mis o√≠dos, li√°ndose entre todos hasta enredarme por completo. Ninguno ha aprendido buenos modales ni conoce la correcci√≥n pol√≠tica.

Es momento de soltarlos para que invadan otros tejados, al menos por unas horas. No es el mío un afán altruista por compartir ideas y prodigar licencias literarias. Más bien, hay un instinto de maldad que me empuja a incitar a estos gatos a entrar en anestesia, a ver si hay lectores que los quieran atender.

Entro en este espacio, pues, con los ojos abiertos, dispuesta al descalabro y no sin un vuelco anticipado en el corazón.

Contraviento

¬ŅOtraaa antolog√≠aaa de poes√≠aaa?

FEBRERO 2022

Por Ethel Krauze

 

As√≠, con el viento en contra, nos arrojamos al mar de las palabras. ¬ŅQui√©n puede detener a una mujer cuando se lanza a escribir con la urgencia de la respiraci√≥n?

Atravesamos olas de oscuridad, pesadillas de muerte, soledades tras las puertas cerradas. Nos volvimos m√°s fuertes, m√°s unidas, m√°s seguras, mir√°ndonos de frente en los cuadritos de la pantalla que se multiplicaron cada jueves, cada martes, dos a√Īos casi, dos barcas, dos talleres.

Infestados en el aroma de los anhelos

 

  1. INFESTADOS, de Cristina Liceaga

Ese personaje siempre risue√Īo, en las presentaciones de las autoras mexicanas, en ferias del libro por todo el pa√≠s, entrevistando, grabando, subiendo a redes los carteles, las rese√Īas‚Ķ en fin‚Ķ la presencia impostergable de las cada vez m√°s numerosas mujeres entrando con el pie derecho por la puerta de la literatura en nuestro pa√≠s. Tres a√Īos de andar arriba y abajo, Cristina empez√≥ a volverse imprescindible, ubicua, refulgente, en la trayectoria de escritoras j√≥venes y no tan j√≥venes que no contaban con las oportunidades de tener espacios de proyecci√≥n en medio de la competencia de un mercado editorial tan re√Īido y comercializado

En Carretera

 

Primicia para Anestesia: el s√°bado 27 de noviembre a las 6 pm, se presenta¬†El fragmento impertinente,¬†Para√≠so Perdido/Typotaller, en la Fil de Guadalajara, Sal√≥n 7, √Ārea nacional.¬†
Tengan una probada del primero de estos cuentos…
Siempre quise morder un melocot√≥n maduro entre las piernas de una mujer. Suavecito, con los labios, y empaparme en su pulpa jugosa. Recuerdo que las canastas del mercado se llenaban de melocotones coloreados en medio de los racimos de perejiles y cilantros. Un aroma a perdici√≥n que me sigue acompa√Īando desde la infancia. As√≠ la carretera, que me pone a so√Īar, por eso me encanta y por eso le guardo respeto y manejo poco a solas. A veces me pierdo en estos cielos que parecen tener muchas dimensiones, una dentro de la otra, con sus nubes como pasadizos.
 
 
 
Por Ethel Krauze
Noviembre 2021
(Fragmento)

 

Ethel Krauze

Octubre 2021

Mam√°

Estábamos mirando a mi hija que jugaba a sus pies. Había venido a visitarnos y a traer unos regalos.

            -Tuve cita con el ginecólogo -dijo así, de pronto. Alcé la vista, me di cuenta de que buscaba cómo decirme algo-. Es que tengo una bolita. Mira, toca. Me van a hacer estudios.

            Para mi escándalo, llevó mi mano a su pecho y me hizo tocar la bolita. Sentí que me caía un rayo en el cerebro.

    

 

Inevitable

 

Septiembre 2021

No solo es inevitable sino tambi√©n desconcertante y conturbador . Podr√≠a ser equivalente a una superficie brillante que ‚Äďdependiendo de la luz y la postura del objeto- muestra primeramente un viso anaranjado y deslumbrante y, si lo mueves un poco aparece un reflejo iridiscente de color m√°s oscuro, que refulge y ondula tornasolado como cualquier objeto met√°lico que reverbera titilante.

 

Primero, en este libro se me aparece lo negro, lo valiente, lo inusitado, lo heroico, lo atrevido.

He aquí algunos versos que iluminan lo oscuro de este reflejo:

 

‚ÄĒ Ya se muri√≥ la mariposa negra / ‚Äאּqu√© triste estoy!‚ÄĒ

 

‚ÄĒ ¬ŅEres [‚Ķ] / como un veneno? / ¬ŅUn brebaje de lluvias y de fuegos / que no conoce piedad?

‚ÄĒ los dedos de las u√Īas [‚Ķ] / tu rojo coral / tu rojo punta de lanza / el rojo atroz de tu beso de lava.

Balada contra el tiempo

 

A punto de presentarse el pr√≥ximo septiembre en M√©xico (FERIA NACIONAL DE ESCRITORAS MEXICANAS) y Espa√Īa (FERIA DEL LIBRO DE MADRID) esta apuesta que transgrede el poder del tiempo.
Hoy, que el tiempo se ha vuelto una pesadilla, un laberinto, un abismo, un paréntesis, una forma de locura, me planto a la mitad de la poesía para cantar esta Balada contra el tiempo.
 
He aquí una muestra:
 
Balada contra el tiempo, Ediciones Torremozas, 2021, Madrid
 

Vamos

la puerta est√° entreabierta

nuestras manos atentas

Por Ethel Krauze

Plegaria

Por Ethel Krauze

Julio 2021

-¬°No! ¬°No hagas eso, no otra vez, por favor!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La voz era una forma de mandato, con un temblor de s√ļplica. Los ojos, como girando en una interrogaci√≥n, cuya respuesta se ten√≠a por imposible. ¬ŅEn qu√© me hab√≠a metido? ¬ŅPor qu√© no pod√≠a aprender la lecci√≥n?

          Mi marido no quiso que volviera a caer en la misma espiral: un proyecto de mujeres. Primero, el entusiasmo, la amistad firmada con sangre hasta la eternidad; la pasión echada por delante, sin límites, entregando horas de trabajo, de negociaciones, de acuerdos, de promesas. Más pronto que tarde, las nubes en el horizonte, las primeras recriminaciones porque una no entendió a la otra, no adivinó las necesidades de la otra, no se sensibilizó con la situación de la otra. Luego de las reiteradas disculpas, nuevas acusaciones.

Cuando llega el caf√© de la ma√Īana

 

Por  Ethel Krauze

Junio 2021

 

Cuando llega el caf√© de la ma√Īana

ya he paladeado tu cuerpo

he tenido en mis manos tus cabellos alborotados

he besado tu nombre sobre tus p√°rpados quietos

Las hijas de la pandemia

Abril 2021

Un nuevo rancho

Sonó el Messenger y apareció una invitación:

Querida Ethel: Espero que est√©s bien. Como ma√Īana celebramos el d√≠a de la escritora, y para no pasarlo en blanco, un grupo de escritoras organizamos una reuni√≥n por zoom para brindar y saludarnos. Ojal√° nos puedas acompa√Īar.

Salté como trampolín, con manos temblorosas escribí la respuesta:

¡¡¡Ay, qué bonito, claro!!!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Hete aqu√≠, a las nueve en punto de la noche del 19 de octubre de 2020, se hizo la luz en zoom y un mont√≥n de cuadritos aparecieron ante mis ojos en la pantalla. Nuestros rostros sonrientes, sin cubrebocas; nuestras exclamaciones de j√ļbilo, la copa alzada.¬†

Bienvenida a una Balada contra el tiempo

 

Por Ethel Krauze

Marzo 2021

 

Vamos,

respira lento

suave

adentro

cierra los ojos

cl√°vate las u√Īas en las palmas

gira de un lado al otro,



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Por Ethel Krauze                                               Imagen: Luis Alan√≠s 

16 Enero 2021

 

Hemos vuelto a lo sustancial. Y no hay m√°s sustancia que el propio cuerpo. Es lo que hay y es lo que somos. Simplemente, respirar, se ha convertido en esperanza, plegaria, bendici√≥n, felicidad, milagro. Nada puede igualar la sensaci√≥n de la salud que corre por el cuerpo y lo hace habitable y dichoso. Seguir leyendo…

 

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Por Ethel Krauze

16 Diciembre 2020

Largo ha sido el camino, pero ha valido la pena para llegar ac√°.

Desde La Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, Sor Juana se proclama escritora en una irrefutable defensa de su derecho a serlo inaugurando la era moderna. En su obra paradigm√°tica, El cuarto propio, Virginia Woolf, inaugura el siglo XX visibilizando a las escritoras inglesas que la preceden, en defensa de la legitimidad de la literatura escrita por mujeres en el concierto del mundo. Seguir leyendo…

 

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Poeminas para Adelina

Por Ethel Krauze

16 Noviembre 2020

 

Poeminas son las palabras perfectas para describir a Adelina.

Palabras que nacen de la alegría compartida cuando la madre y la hija descubren juntas la vida.

Son saltos y vuelos, tesoros y misterios. Tan grandes como los versos y tan breves como los cuentos de oro que se esconden en los ratos que todos tenemos para mirar el cielo. Seguir leyendo…

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Gatos en mi cabeza: Qué horrible

Por Ethel Krauze

16 Octubre 2020

Qu√© horrible es ser un comprador de libros, un consumidor de la industria editorial. Qu√© horrible es la rivalidad por premios, becas, publicaciones, ferias, likes y otras imposiciones de la industria tecnol√≥gica.

Qué horrible es ser un engranaje de una industria que quiere ganancias económicas como objetivo principal.

Qu√© horrible es tener que plegarse a las modas y los convenios comerciales a la hora de ponerse a escribir. Seguir leyendo…

 

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Notas a fuego lento para esta época novonormal

Gatos en mi cabeza                                                                              Imagen: Pedro Oca√Īa

Por Ethel Krauze

16 Septiembre 2020

Andan los gatos en mi cabeza haciendo de las suyas por estos d√≠as. Me han dictado estas notas que aqu√≠ comparto, a ver si no se les enredan como a m√≠, ¬Ņme avisan?

Notas a fuego lento para esta época novonormal:

1

Como si nada, el perchero se disfraza de se√Īora loca Seguir leyendo….

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Por Ethel Krauze

16 Agosto 2020

√Čste es un canto de islas flotantes que no existen. Las he creado para viajar con ellas, como si fueran barcos permanentes en un globo terr√°queo que tengo en la mesita de mi estudio. Anclada en su eje de metal oro oscuro, la tierra gira en diagonal y hasta se inclina para recibir el aplauso, bailarina en sepia, gasas las nubes entre carabelas pintadas con tinta china. Seguir leyendo…

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Por Angelina Mu√Īiz-Huberman

16 Julio 2020

Hoy los gatos en el tejado de mi cabeza me recuerdan los modos de desobedecer aquellas consignas que tanto bien nos hacen. Especialmente al recordar a las mujeres. Por eso, honro aqu√≠ la presencia de la grand√≠sima escritora Angelina Mu√Īiz-Huberman; y lo hago por medio de la joya de la corona que yo tambi√©n le coloco, porque su cr√≠tica no s√≥lo me ha fascinado, sino que me ha abierto los ojos hacia mi propia escritura, a trav√©s de una mirada nueva Seguir leyendo…

 

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Hoy los gatos no me dejan en paz, se asoman por la pantalla en forma de cuadritos zoombientes. Me obligan a poner ante el p√ļblico esta confesi√≥n que la propia Literatura, as√≠, con la may√ļscula que merece, me ha revelado para todos aquellos que dan clases y talleres.

 

En el rincón más lóbrego de un salón de clases… (también virtual)

Por Ethel Krauze

16 Junio 2020

 

Se reunieron. Había que preparar los exámenes del ciclo escolar. Los de primaria estaban indecisos:

-¬ŅLos denominaremos ‚Äúencl√≠ticos‚ÄĚ o ‚Äúgrafemas‚ÄĚ?

Un suspiro salió del más alejado rincón. Pero nadie pareció escucharlo.

Los de secundaria ten√≠an que elaborar el grupo de preguntas sobre los Siglos de Oro Seguir leyendo…

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El paciente inglés

Por Ethel Krauze

16 Mayo 2020

10 de mayo 2020 ‚Äď COVID-19

Hay un abismo, una cascada. Manos frías. Sonoridad de gruta que se abre hacia adentro.

Estoy en los laberintos de una tierra que conozco, la tierra donde yace mi madre. La tierra siempre h√ļmeda, sus gotas ciegas.

La m√ļsica de El paciente ingl√©s, que no me hab√≠a atrevido a o√≠r desde el inevitable d√≠a en que le puse fin a tu duelo, en el libro que escrib√≠ para depositarlo en tu l√°pida, un a√Īo despu√©s. Seguir leyendo…

 

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Dos maestras y dos virus entre ‚Äúzoombis‚ÄĚ

Por Ethel Krauze

16 Abril 2020

Hoy, convertida en maestra zoombi para la sana distancia, como muchos de nosotros, me pregunto frente a los cuadritos donde los rostros de mis alumnos est√°n encerrados en la pantalla de la computadora, qu√© tanto estamos conectados alma adentro. Seguir leyendo…

 

POETAZOS portada ETHEL KRAUZE 03

Por Marisol Vera Guerra

Marzo 2020

Imagino a Ethel sentada en un jard√≠n, en el albor de una ma√Īana blanca, con Francisco de Quevedo y Xavier Villaurrutia, escribiendo presta este soneto: ‚ÄúSe llama, llama, amor esta dulzura‚ÄĚ. Son claras sus resonancias, claro el gusto por leer a los poetas del siglo de oro espa√Īol y a los Contempor√°neos Seguir leyendo…

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Por Ethel Krauze

¬ŅPor qu√© leer a las mujeres?

16 Febrero 2020

¬ŅPor qu√© creer en la palabra de las mujeres?

Vaya frases, vaya preguntas. Como sociedad, no hemos cobrado conciencia de la relevancia de estas preguntas que lanzamos aqu√≠ y all√° cada vez que est√° de por medio la participaci√≥n de las mujeres en la vida p√ļblica.

 

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Por Ethel Krauze

16 Enero 2020

Siempre he sentido que la poes√≠a es un regalo de los dioses. Es el instrumento con el cual la naturaleza humana expresa el milagro, escudri√Īa el secreto, avizora m√°s all√° del tiempo, profundiza en lo rec√≥ndito de todas las preguntas que nos vamos haciendo los que hemos transitado por la vida.

Por eso mismo, la poes√≠a se regala, reg√°ndola por el mundo, como quien deshoja p√©talos a la redonda, para que todos tiendan las manos, los ojos, los sentidos, al permanente encantamiento de su perfume…

 

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Por Victoria Dana*

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La √©poca de la pandemia y el confinamiento ha dejado muchas cosas. En medio de la desolaci√≥n y la muerte, ¬†en momentos terminales, es cuando aflora la esencia de cada uno y en esta √©poca terrible y terminal para la humanidad entera, sali√≥ a luz tambi√©n la hermandad. Es lo que sucedi√≥ con Ethel y conmigo. Una buena noche, encendimos la pantalla y como lo describe Ethel:¬† ¬†‚ÄúSe hizo la luz en zoom y un mont√≥n de cuadritos aparecieron ante mis ojos en la pantalla. Nuestros rostros sonrientes, sin cubrebocas; nuestras exclamaciones de j√ļbilo, la copa alzada‚ÄĚ. ¬†

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Segmentadas en peque√Īos cuadros, empezamos a conocernos. En un acto l√ļdico, esa noche memorable, nos nombramos Hijas de la pandemia, sin entender aun lo que hac√≠amos y el alcance que podr√≠a tener esta amalgama de mujeres escritoras. Y aqu√≠ seguimos, juntas, de la mano, unas con otras. Gracias, querida Ethel, por permitirme estar aqu√≠ contigo, como una hija m√°s.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Durante la pandemia, los escritores hicimos lo que hacemos siempre: escribir. Desde el confinamiento describimos la soledad, el miedo a la muerte, la incomunicaci√≥n, la indefensi√≥n‚Ķ pero tambi√©n escribieron aqu√©llos cuya palabra es un b√°lsamo, una tabla de salvaci√≥n. Es el caso de Ethel Krauze, quien ha sido, durante a√Īos, cantora de la vida:

            La loba que en mí habita

            es una enferma de voz,

            una sed de lengua que palpita

            repitiendo el poema de la vida.

                       

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Y este libro de relatos, El fragmento impertinente, que nace encerrado, limitado a un entorno, no claudica, no acepta dejar de imaginar y ¬†so√Īar, no le da la gana dejar de vivir. Es decisi√≥n de su autora: Cada uno de nosotros est√° destinado a vivir su propia prisi√≥n o a salir de ella con gracia. Ethel lo hace escribiendo, regal√°ndonos unos relatos que dejan escapar a la imaginaci√≥n:

‚Äú‚ĶQu√© hacemos t√ļ y yo aqu√≠, yaciendo en este amanecer pand√©mico? El mundo est√° de luto y los muertos se acumulan en la morgue con el horror de la asfixia‚Ķ Y t√ļ has venido hoy a visitarme, Ele, en este sue√Īo en el que casi muero, a recordarme a qu√© sabe el elixir de la vida.‚ÄĚ

            Hay libros que se sostienen entre las palmas y otros entre las piernas.  Algunos nacen para ser leídos en mesas o escritorios, subrayando y tomando notas. Otros, en cambio, se disfrutan en la cama, antes de dormir o al despertarse… durante las caricias o después de ellas.

            El fragmento impertinente es un sí rotundo a la vida, repleto de imágenes abiertas a los sentidos, donde se mira, se toca, se degusta, se huele. Y así empieza:

‚ÄúSiempre quise morder un melocot√≥n maduro entre las piernas de una mujer. Suavecito, con los labios, y empaparme en su pulpa jugosa‚Ķ‚ÄĚ

Y sigue deleit√°ndonos con im√°genes que evocan los sentidos, nuestros sentidos: ‚Äú‚Ķnada como tus labios entreabri√©ndose en la brevedad de un p√°jaro en la medianoche. No puedes verlo, s√≥lo percibes su aleteo fugaz. Y eso basta para que no lo olvides‚ÄĚ.

¬ŅY c√≥mo huele el deseo, seg√ļn Ethel?: ‚ÄúAlgo como el olor de las mujeres. Las mujeres tienen un olor antiguo, vegetal, animal, en sus andares. Arrojan arroces impalpables de especias, como si llevaran un huerto por dentro‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Hay que dejar abierta la ventana de nuestros sentidos: ‚ÄúAspiro los efluvios de romero que lleva el vientecillo. Me recorre un temblor de felicidad. Tengo fe, mucha, toda la fe del mundo la tengo puesta en un solo pensamiento: que nunca deje de desear a Ada. ¬°Dios, que jam√°s me abandone esta bendita tortura!‚ÄĚ

            Eso le pedimos a Dios todos los días: Que, a pesar de la enfermedad y la muerte, de la guerra y la destrucción amenazante y cada vez más cotidiana, nunca dejemos de desear, de amar, de vivir.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Hay otra vertiente en estos relatos que me parece muy importante mencionar. Es la eterna b√ļsqueda, la b√ļsqueda constante de s√≠ misma. Esa mujer que se mira al espejo y solo ve en √©l, peque√Īos fragmentos, esa otra que se mira al espejo y ya no se reconoce, ese hombre que se pierde en la veleidad de sus deseos. El ser humano alejado de s√≠ mismo, ¬Ņqui√©n es realmente? O el ser humano que, en el confinamiento, fue pr√°cticamente obligado a ver en su interior, ¬Ņse reconoce?:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄúIlma comenz√≥ a contar los a√Īos que se le hab√≠an perdido en esos parpadeos. De pronto, un rostro desconocido se le presentaba al espejo. El coraz√≥n de Ilma se hab√≠a partido en dos y luego en cuatro y hab√≠a terminado hecho a√Īicos, a lo largo de innumerables l√°grimas‚ÄĚ.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅY c√≥mo recuperar esos a√Īos perdidos? ¬ŅC√≥mo asir la palabra fugaz, lo que no se ha dicho o no ha sido escuchada? A trav√©s de la escritura, nos recuerda Ethel: ‚ÄúPor eso el autor est√° escribi√©ndome. Traslada la dimensi√≥n de la realidad a la dimensi√≥n literaria, cambiando algunas circunstancias, embelleciendo, con su emblem√°tica sintaxis, la rispidez de mi mundanidad‚ÄĚ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Escribir en soledad para reunirse con los otros, escribir es una forma especial y bella de darse a uno mismo, de regalarse al otro. Ethel decide contarnos un cuento: ‚ÄúUn cuento desgaj√°ndose por la monta√Īa que nos hable de pa√≠ses bajos y de puentes con caballos desbocados. Un cuento de peregrinos que cantan la bienvenida del a√Īo nuevo y un cuento con una estola de mink en los albores del siglo XX, antes de la revoluci√≥n Rusa y en medio de la nevada cristalina.

            El cuento que nos permita reunirnos de nuevo en la cueva, en esos primeros tiempos donde el hombre se hizo hombre y todo comenzó.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El fragmento impertinente de Ethel Krauze me hizo vibrar, despert√≥ mis sentidos; me hizo reflexionar y volver a mirarme, me hizo despertar al deseo, √©se que nunca quisiera perder. ¬ŅC√≥mo puede una autora dar tanto en tan pocas p√°ginas? Desc√ļbranlo por s√≠ mismos y guarden el fragmento cerca de la cama, como libro de cabecera, en el bur√≥, esperando ser abierto cada noche o cada amanecer.

*Victoria Dana ha publicado las novelas Las palabras perdidas (2012) ¬†y A d√≥nde t√ļ vayas, ir√© (2016)

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