Revista Anestesia

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La literatura en tiempos de pandemia

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16 de marzo 2020

Por Ulises Paniagua

驴Qu茅 es pandemia?, me dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul 驴Y t煤 me lo preguntas? Pandemia eres t煤.

Encerrados, vivimos encerrados a piedra y lodo ante la probabilidad de ser v铆ctimas del COVD19. Lamentamos, de manera amarga, los tiempos que nos ha tocado vivir. Hubi茅semos querido nacer en otra d茅cada, otra centuria, tal vez en plena efervescencia victoriana o virreinal, por ejemplo. Nos convencemos de vivir tiempos terribles (y los vivimos a trav茅s de una guerra de manipulaci贸n pol铆tica, econ贸mica). Aunque se nos olvida que han existido, a lo largo de la Historia, circunstancias semejantes; que antes otros muchos seres humanos estuvieron tambi茅n en encierro voluntario por la misma raz贸n: una epidemia. Ellos, igual que nosotros, aprendieron a sobrevivir. Algunos personajes c茅lebres incluso fallecieron mientras atend铆an a enfermos, como ocurri贸 en el caso de la escritora Sor Juana In茅s de la Cruz, en 1695.

De ello, de tales cuarentenas, da cuenta la literatura. Porque la literatura es un gran estudio, y porque la literatura es al mismo tiempo una gran chismosa que nos permite conocer c贸mo vivieron y murieron otras personas, siglos atr谩s, durante las cat谩strofes. Este art铆culo, ligero y sin pretensiones indaga, con distintos ejemplos, en el tr谩gico romance entre plaga y literatura. Desde luego, se comprende que los casos que se citan no son, ni por mucho, los 煤nicos que hallaremos en la literatura universal (aunque algunos de ellos son, sin duda, bastante famosos). 聽Si bien leer este texto no har谩 que desparezca la amenaza que -cr茅anlo- tarde o temprano desparecer谩, seguro nos har谩 reconocer que el p谩nico que se apodera con constancia de las multitudes, lo hace de manera de manera estrepitosa o rid铆cula. As铆 que mantengamos la calma, y leamos, leamos de manera insaciable.

Hablemos, por ejemplo, del Decamer贸n, de Giovanni Boccaccio, un libro que surgi贸 tras la peste bub贸nica en Florencia, en 1348. El Decamer贸n narra el encierro voluntario de siete mujeres y tres hombres ante la amenaza de una enfermedad que presagia el fin del mundo. Inicia con una descripci贸n de los horrores de la peste para contar luego, al estilo de Las mil y una noches (aunque s贸lo durante diez d铆as) una serie de historias que se entrelazan en un desfile de vida, erotismo, un poco de vulgaridad, sexualidad y muerte. Hay, por cierto, una versi贸n cinematogr谩fica muy buena de El Decamer贸n, aunque sin peste; se trata de Boccaccer铆as Habaneras, filmada en Cuba por el realizador Arturo Soto D铆az en 2013 (que pueden buscar y disfrutar en esta cuarentena).

Otro dato curioso anterior al siglo XVII, es aqu茅l que asevera que William Shakespeare escribi贸 un par de sus obras maestras, Macbeth y el Rey Lear, durante una cuarentena. Es tiempo de releerlas.

Un encuentro entre epidemia y literatura a煤n m谩s extra帽o, es el de Voltaire con el mundo de los vampiros. A Voltaire se le atribuye un libro titulado Diccionario Filos贸fico. 脡l mismo se dedic贸 a desmentir su autor铆a; aunque por un asunto de tema y estilo pareciera m谩s bien que s铆 proviene de su pluma, a Voltaire le interesaba mantener la ambig眉edad al respecto. En el Diccionario Filos贸fico, el franc茅s se r铆e de ciertas creencias absurdas, muchas de ellas provenientes de la Iglesia, pero tambi茅n concernientes a los vampiros. Como contexto socio-hist贸rico, hay que entender que durante la Edad Media la peste negra o la propia peste bub贸nica asolaron grandes regiones: mataron a miles de personas de todas las edades. Se llegaba, a caballo a pueblos absolutamente desiertos, donde la enfermedad hab铆a acabado con todos los habitantes. De all铆, de este hecho hist贸rico de la Europa Oriental, proviene en gran parte el mito que dar铆a origen al Dr谩cula de Bram Stoker. Voltaire utiliza la iron铆a para burlarse de la calamidad de tales seres. Concluye con este argumento:

Se agita con frecuencia la grave cuesti贸n de si puede absolverse al vampiro que muri贸 excomulgado; no soy te贸logo bastante profundo para decidirlo; pero por mi parte yo lo absolver铆a porque cuando hay que escoger entre dos partidos dudosos, debe elegirse el m谩s benigno (鈥) El resultado de todo es que una gran parte de Europa estuvo infestada de vampiros durante cinco o seis a帽os, y que hoy ya no existen; que hubo convulsionarios en Francia durante m谩s de veinte a帽os, y que hoy ya no los hay; que resucitaron muertos durante algunos siglos, y que hoy ya no los resucitan; que tuvimos jesuitas en Espa帽a, en Portugal, en Francia y en las Dos Sicilias, y que hoy ya no los tenemos.

Muchos a帽os m谩s tarde, Edgar Allan Poe escribe La m谩scara de la muerte roja, un magn铆fico cuento de terror. En 茅l, gente de la aristocracia, incluyendo al rey, cierran las puertas del castillo mientras, insensibles, permiten que la gente fallezca de peste roja. Ajenos al dolor de los pobres, organizan un baile glamoroso, una mascarada donde un extra帽o invitado irrumpe cubierto con un disfraz que reproduce las llagas y los estragos de la enfermedad. El final del cuento es brillante, un verdadero ajuste de cuentas social a trav茅s de la reina de los muertos:

Y entonces reconocieron la presencia de la Muerte Roja. Hab铆a venido como un ladr贸n en la noche. Y uno por uno cayeron los convidados en las salas de org铆a manchadas de sangre y cada uno muri贸 en la desesperada actitud de su ca铆da. Y la vida del reloj de 茅bano se apag贸 con la del 煤ltimo de aquellos alegres seres. Y las llamas de los tr铆podes expiraron. Y las tinieblas, y la corrupci贸n, y la Muerte Roja lo dominaron todo.

Ya en pleno siglo XX, el tema de la peste y las pandemias se retoma, muy probablemente ante el miedo ante tantos cad谩veres en descomposici贸n durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Antonin Artaud aprovecha el miedo a la peste, y lo presenta como una met谩fora. Hace la comparaci贸n de dicho contagio con respecto al teatro. Seg煤n Artaud, en un consejo sabio, todos debi茅semos enfermarnos, s铆, aunque enfermarnos de arte:

 

Es in煤til dar razones precisas de ese delirio contagioso. Ante todo importa admitir que, al igual que la peste, el teatro es un delirio, y es contagioso.

 

Finalmente, cito dos libros que despu茅s de la mitad del siglo pasado marcaron profundamente, a trav茅s de sus letras, la condici贸n humana, al invitarla a la reflexi贸n: La peste, de Albert Camus, publicada en 1947 y que en tiempos del coronavirus ha resurgido de manera estrepitosa en ventas en Europa, hoy en d铆a; y Ensayo sobre la ceguera, de Jos茅 Saramago, publicado en 1995. Ambas novelas narran c贸mo, en una 茅poca complicada, el ego铆smo y el miedo de los seres humanos puede convertirse en un peligro mayor que el propio virus. P谩nico, asesinatos e injusticias son extendidos por una humanidad paranoica y desconfiada. Ambos libros nos confrontan al peligro del miedo como infecci贸n, y lo hacen de manera impecable.

As铆, la literatura en 茅poca de virus nos invita a reflexionar, a detener la marcha del tren de la 鈥渧ida productiva鈥 un momento, justo ante tantas compras de p谩nico y una brutal desinformaci贸n. Pudiera ser que, si no tenemos cuidado, acabemos mat谩ndonos unos a otros, completamente ciegos, como ocurre en la novela de Saramago, para comprobar que al final todos volver铆amos a ver, tarde o temprano. O quiz谩, como en la pel铆cula El 脕ngel Exterminador, de Luis Bu帽uel, nos demos cuenta meses despu茅s de esta alerta global, que el principal temor que enfrentamos es el infundido por otros y por nosotros mismos, un profundo horror psicol贸gico que nos impide salir de casa de forma inexplicable. As铆, la literatura vuelve a presentarse como una panacea ante la angustia y la ignorancia en pleno siglo XXI. Es la luz en medio de la oscuridad de la epidemia. Leamos.