Revista Anestesia

𝙴𝚕 𝚍𝚘𝚕𝚘𝚛 𝚜𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚝𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚎𝚝𝚛𝚊𝚜

La Flor de Valencia

Por Samuel Ronzón 

     Imagen: Verónica Fernández

Julio 2022

 

 

Nueva visita a la Flor de Valencia en un martes de lluvia. Cada quien se sienta en el mismo lugar. El consomé de camarón es irrenunciable. Hasta para ordenar mi comida demuestro timidez. Asumo consecuencias. Faltó decir con agua natural, y no hay manera de que cambien la naranjada con agua mineral. Por favor tráigame una milanesa igual, resultando que es milanesa de carne, y el encargado de la cantina rechazó cambiarla.

 

Rostros antes desconocidos se apoderan de la palabra y no la sueltan. Un arquitecto hace que todo verse sobre la arquitectura. Confiesa que a pesar de su amplia experiencia, no cuenta con un título que lo demuestre y me veo metido en el fango hasta los hombros. Síntomas desvanecidos de la edad.

 

Uno más habla de su fascinación por la obra de Fernando del Paso. Se queja como anécdota que su primera reseña sobre Palinuro se la rechazó la Revista de la UNAM; y sin embargo, cuando logró publicarla en la sección cultural de un periódico de circulación nacional, la leyó el propio del Paso, quien lo distinguió con su amistad.

 

Maestro, (emite una voz temblorosa) ¿por qué aparecen tanto los árboles en sus poemas? Y un Octavio Paz, un poco malhumorado responde “con cierto sentido del humor” (voz chillona) que los árboles siempre han sido tema para la poesía. También me entero que Paz rechazaba dar entrevistas a medios relacionados con la UNAM, debido a que nunca lo habían tratado bien. Jamás se creó la Cátedra Octavio Paz; y vaya lo que es el destino: hoy reposan sus restos en un memorial creado en su honor en el Colegio de Sam Ildefonso, en la ciudad de México.

 

Mientras los demás piden otra michelada, yo doy pequeños sorbos a mi memoria personal, como cuando las palabras le siguen doliendo a alguien. Aquí no hablamos de política porque se sobrentiende que todos están contra el gobierno. El joven estudioso de la obra de Del Paso es claro: yo decidí ya no pelearme con mis palabras por cuestiones políticas. Los dejo hablar y hablar.

 

Bueno querido lector, por una vez estoy viviendo en el presente, antes de darme covid leve. Hasta la próxima.