Revista Anestesia

𝙴𝚕 𝚍𝚘𝚕𝚘𝚛 𝚜𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚝𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚎𝚝𝚛𝚊𝚜

Entrevista a Adam Wiseman

Por Myrta Elytania Avilés

Noviembre 2021

 

El actual proyecto de Adam Wiseman, llamado “Arquitectura Libre” intenta retratar lo que puede percibirse detrás de la Arquitectura de remesas (aquella que tiene mucho trasfondo, no solo económico también social o cultural). Trata, en todo momento, de mostrar una manera de esa “libertad” de quien construye; y es también la necesidad de actuar en el espacio, de demostrar las aspiraciones de fugarse de la pobreza.

Antes de este fenómeno de las remesas, cuando se recorrían los paisajes rurales, era común encontrar grandes extensiones de sembradíos y campos resguardados por pequeñas casas humildes que no contrastaban con el ambiente rural. Ahora, las remesas han creado nuevas edificaciones que compiten en altura con las montañas, e incluso con las leyes de la gravedad. No es un tema nuevo, pero Adam Wiseman brinda una nueva mirada, expandiéndola no sólo a través de Latinoamérica, sino también a otros países del mundo, como es el caso de la India o Rumania.

Wiseman siempre ha tenido un ojo especial para descubrir el alma de sus objetos o sujetos. Para ello, ha tomado como referencia a fotógrafos como Robert Capa y Henri Cartier-Bresson (como lo ha mencionado en otras entrevistas). Pocas veces este tipo de arquitectura es comprendida; inclusive es criticada, porque no se realiza desde los “cánones” de las posiciones de altura. Ha sido desacreditada por considerarse una “arquitectura sin arquitectos”. Wiseman, sin embargo, ayuda a verla más bien como un conjunto de estilos que convergen; un espacio donde todo es posible, y que es marcado por la experiencia de los migrantes que van a trabajar a otro país. Sin olvidar el origen de este tipo de proyectos, lo que se aborda en esencia es el derecho a la transformación de la realidad.

Para comprender a fondo el trabajo de Wiseman, compartimos con ustedes la siguiente entrevista (y algunas imágenes), que demuestran las preocupaciones y la búsqueda personal (aunque colectiva), del fotógrafo.

Myrta: En tu más reciente proyecto, abordas el tema de la arquitectura de remesas ¿Cuáles han sido los casos específicos en los países donde ves dicha arquitectura? Por ejemplo, en México, El Salvador y Paraguay las remesas ayudan a un segmento más pobre; en Nicaragua, Perú y Haití la beneficiada es la clase media, y en el caso de Nicaragua es muy diferente, porque se trata de exiliados políticos del gobierno de Somoza, es decir, de familias de altos ingresos.

Wiseman: Es cierto que el fenómeno de la arquitectura de remesas se encuentra en muchas partes del mundo, sobre todo donde hay un desequilibrio de recursos económicos entre dos países, y por lo tanto hay migración económica, como es el caso de México con EEUU. Solo puedo hablar en términos generales de Centro América y Haití, porque mi investigación ha sido muy enfocada en México, y posteriormente a Transilvania (Rumania) y partes de La India. Sé que en Centro América hay muchos paralelos de condiciones con la relación como con México y EEUU, y consecuentemente la arquitectura de autoconstrucción también tiene sus similitudes, pero me imagino que también tendrá diferencias regionales más sutiles y quizá también, como bien mencionas, diferencias sociopolíticas que seguramente se manifestarán en la construcción de sus hogares.

 

Myrta: ¿Crees que esta arquitectura es un derecho de las personas a la transformación de su realidad por medio de la transformación de su entorno?

Wiseman: Sí, creo que no hay nada más humano que querer hacerte tu casa, y esto transciende a nivel cultura y nivel socioeconómico; es visceral. Estas casas reflejan no sólo una experiencia trans-cultural, si no que uno manifiesta de manera “concreta” deseos intangibles; sueños logrados y por lograr.  Por lo tanto, el entorno de los pueblos de donde provienen estos migrantes se recrea y cambia con las aventuras y experiencias que va viviendo cada uno.  En el paisaje construido en muchos de los pueblos, por ejemplo, en muchas comunidades Mazahuas en el Estado de México, donde hay altas tasas de migración, se puede notar un paisaje muy diferente al que existía con generaciones anteriores.

 

Myrta: ¿Qué opinas de que estas construcciones buscan en cierta forma la identidad, como un permanente esfuerzo de crear “un lugar para nosotros mismos”, un espacio-forma en la que se construyen los sentidos que percibimos propios?

Wiseman: No cabe duda que estas construcciones son una expresión del individuo, y por ende, cada casa busca ser distinta a las demás.  La individualidad es muy importante.  Muchas veces la casa es mas forma que función, más símbolo que refugio. Las casas comunican, con sus fachadas llamativas, un sueño logrado. Son monumentos a los esfuerzos y el empeño detrás de la búsqueda de una vida mejor, después de buscar oportunidades para sus familias.  Muchas veces las casas están vacías, el dueño no vive en México, sino en EEUU; de este modo las casas reemplazan al inmigrante que ya no puede estar en su pueblo.  A través de su casa, el inmigrante logra mantener una presencia en su pueblo.

 

Myrta: ¿Crees que esas construcciones sean un discurso aspiracional de la gente trabajadora?

Wiseman: Siento que si, pero es más complejo que eso. Creo que mas bien es una celebración y una manifestación de orgullo.  Cuando oigo aspiracional pienso en gente que son muy consientes de como los demás los vean.  Se visten, manejan coches, y viven en casas que comunican a los demás que son gente “bien”.  Me parece una cosa muy material y superficial.  Aunque se puede argumentar que hay algo de “presumir” en esta casa siento que es más personal más autentico y menos “bluff”.

 

Myrta: ¿Es ésta una arquitectura propia o está inmersa en el mar de no estilos? ¿A qué clase de cultura pertenece? Qué opinas de la infinidad de dicotomías de debate que surge de esto: el choque entre lo nacional y lo extranjero; el choque entre la creatividad propia y la imitación; el choque entre lo tradicional y lo moderno; el choque entre lo desagradable y cierta estética?

Wiseman: Creo que sí es una nueva arquitectura contemporáneo mexicano.  Lo dice muy bien la arquitecta Natalia Gálvez, en su ensayo para el catálogo de Arquitectura libre, donde escribe: “…el México rural funciona como un laboratorio de arquitectura contemporánea. Las construcciones muestran tal creatividad, complejidad y técnica que algunos arquitectos aseguran que existe una escuela de arquitectura secreta en algún lugar del Estado de México”.

Siento que, más que “choques”, es una fusión de ideas, experiencia, cultura y conocimiento; y esto se manifiesta en la auto-construcción. No cabe duda de que es algo mexicana y contemporánea, y nace de la relación compleja que tiene México con su vecino del norte. 

 

Myrta: ¿Crees que tu fotografía podría basarse en el “compromiso con la realidad”?

Wiseman: Creo que la fotografía es subjetiva, como lo es cualquier soporte de las artes plásticas.  Es únicamente una herramienta que uso para expresar mi opinión, basado en como yo veo la realidad.  En este sentido creo que no podré comprometerme con la realidad, si no como yo la veo y la comunico, a través de mi propio filtro. A pesar de esto, Arquitectura libre tuvo un proceso no sólo artístico, sino también periodístico / socio-antropológico de investigación y trabajo de campo. Por lo pronto. quizá se podrá decir que el resultado termina siendo un cruce donde empata mi realidad con la realidad. 

 

Myrta: Has hecho fotografía documental, la cual registra la realidad con el fin de capturar formas de vivir, condiciones de vida, situaciones, tradiciones o culturas, pero también haces fotografía artística; ¿cómo lidias con eso, no se contraponen ambas vertientes?

Wiseman: Me parece interesante la pregunta.  Mi formación es en antropología cultural, foto-periodismo y fotografía documental, pero me sentía frustrado, sentía que la objetividad era imposible de lograr del todo con la fotografía. Es un medio representativo, pero representa el punto de vista del autor. Como artista plástico, la mentira de la objetividad ya no existe, lo que presenta un artista es algo propio, y no necesariamente la verdad; no busca la verdad, a veces incluso busca la mentira; y poder navegar entre estos mundos me interesa; entre la verdad, la mentira y la opinión.

 

Myrta: Ante tanta competencia y un mundo de fotografía contemporánea tan diversa, compleja e incluso saturada ¿Tienes algo qué decir a los nuevos fotógrafos?

Wiseman: Sólo que piensen en ideas y no en fotografías. Hacer fotos bonitas es como tener una letra bonita… no quiere decir que puedas escribir una novela.  La técnica es fácil de aprender; lo difícil son las ideas y cómo ejecutarlas, investigarlas, crearlas. Vean películas, lean libros, vayan a exhibiciones… no se obsesionen con la foto.

 

Myrta: ¿Cuál es el hilo conductor de tus proyectos?

Wiseman: Quizá que todo mi trabajo nace de raíces documentales y tienen algún elemento sociológico. Recientemente, con los proyectos Arquitectura libre y Tlatelolco desmentido, se podría decir que uso la arquitectura como una representación de algún fenómeno cultural.

 

Myrta: ¿Vas a continuar con este proyecto o tienes otros en mente?

Wiseman: Sigo con él, pero también estoy explorando nuevos proyectos.

 

 

 

Adam Wiseman (México, 1970). Es egresado de la New York University y de la International Center of Photography (ICP) de Nueva York. Inició su carrera como impresor fino en la agencia de Magnum, formando una relación con la fotografía documental que mantiene como eje principal en su práctica. Entre otros reconocimientos, la obra de Wiseman fue seleccionada para la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2006, las Bienales XVI y XVII de Fotografía de México (2014 y 2016), la edición XVIII de PhotoEspaña en Madrid, la II Bienal Nacional de Paisaje, y fue nominado para el Prix Pictet en 2019, 2016 y 2014. Es representado por la Galería Patricia Conde en la Ciudad de México. Wiseman actualmente divide su tiempo entre la Ciudad de México y Londres donde es profesor titular en la University of East London.