En busca del tiempo perdido

Para María Guadalupe Allassia 1943–2016

Paseo por las rotas veredas embaldosadas

de esta pequeña ciudad, y me pierdo

en las tardes eternas

echo hielo en mi vino como los lugareños

para escapar del calor tiránico.

Vuelvo sobre los pasos de esa juventud perdida

saludo a viejos amigos con aire proustiano

que preguntan si la ciudad ha cambiado

en estos últimos treinta años.

Solo busco lo perenne

el omnipresente termo de yerba mate

bajo el brazo

las densas manzanas de la ciudad

construidas hasta la acera

de calles estrechas

donde hay que elegir

entre caminar a la sombra o al sol.

La calle Corrientes y San Martín

la Plaza 9 de Mayo

trazando cuadrícula

de otra ciudad colonial

donde los hombres a caballo en cada parque

te resultan vagamente familiares.

Igual que los extranos en la calle

a los que casi reconoces

traicionados por un paso o un gesto

la postura encorvada o el peso de un cuerpo

rostros imposibles entre tanta multitud

que el tiempo y la distancia convierten en absurdos.

Mendigos que se acercan en la calle

o en la cafetería vendiendo calcetines o pañuelos

o una historia que no puedes rechazar

aquel niño con rostro de hombre

le doy un par de miles de pesos

como si cerrara un trato comercial.

Hombres y mujeres que trabajan

en concesionarios imaginarios

haciendo alarde de guiarte hacia dentro o hacia fuera

levantando y bajando los limpia-parabrisas

como barreras improvisadas

a cambio de un puñado de billetes.

Hombres que hacen malabares en los semáforos

o colocan carteles de cartón en los parabrisas

o se ganan la vida a duras penas

con un violín desafinado

Otros en los bordes de las casas de cambio

que graznan con voces graves:

cambio cambio cambio

mientras una madre mendiga sobre las escaleras

del Banco de la Nación Argentina

En la calle un hombre

raspa un sartén

mientras se prepara para tostar

cacahuetes rojos confitados.

Un gaucho viejo en bicicleta

vende bocadillos de jamón y queso

a la multitud en la feria.

La cerveza Santa Fesina

pedida por el liso, pinta

o un chop, la rubia, la roja

o la negra, servida con una pequeña cesta

o palomitas de maíz o cacahuetes con cáscara

para mantener ocupado al bebedor solitario.

Cada saludo y despedida

sellado con un abrazo

y un beso en la mejilla

Esta eterna discusión entre el porteño

y los provincianos

hay que recurrir a Sarmiento

para entenderla

El olor tranquilo de las librerías

que huelen como las librerías de cualquier lugar

el número irrefutable del viejo apartamento

Calle Corrientes 2677

que adorna las cartas y postales

de otro tiempo

el ruido metálico de la puerta

en el ascensor íntimo

que me lleva al 5G

donde los gritos y alaridos

de  calles y el zumbido interminable del tráfico

llegan a la ventana de mi apartamento

mientras sucumbo a la siesta

y ese libro

en mi mesita nocturna

Obras completas de Borges 1975-1985

primera edición de 1989.

que la compré a María en sus 46 cumpleaños

cuando yo tenía solo17 años

con mi español chapucero,  

pidiendo algo de un escritor argentino.

Todavía recuerdo la cara del librero

cuando me entregó el libro

de tapa brillante y dura de Borges;

me dijo con una sonrisa

hay una foto del anciano

en la portada

no, no lo conocía

Ahora la cubierta está perdida,

el lomo pegado

con cinta adhesiva,

las páginas muy manoseadas

manchadas de moho,

mi dedicatoria en la portada

fechada el 15/10/1989

Páginas marcadas con su letra

pasajes subrayados

algunos títulos enumerados con números de página

en la contraportada interior

Hojeo hacia adelante y atrás el volumen

retomando nuestro antiguo diálogo poético

como cuando ella animó mis primeros poemas

y así continuábamos nuestra conversación

hasta altas horas de la madrugada

en mi primera noche

de vuelta en Santa Fe

como sabía que algún día sucedería.

Bebo mi mate

y escribo estas líneas

soñando con las nubes de Borges,

de su Libro de Arena

en mis manos,

como una respuesta a la eternidad.

Estas son cosas que he recordado.

15/11/2024 Santa Fe La Ciudad de Santa Fe

 

Steve Brock

Traducción de Juan Garrido Salgado

STEVE BROCK (Australia). Poeta. Autor de los poemarios Out of Season: New Poems (Wakefield Press 2026, en vías de publicación), Live at Mr Jake’s (Wakefield Press, 2020) y Double Glaze (Five Islands Press, 2013). Textos suyos han sido publicados en revistas de Australia y el extranjero, entre ellas Antipodes, Australian Book Review, Island, Meanjin, Poetry NZ, Shearsman Magazine, Quadrant y Westerly, y traducidos para revistas de España y China. Cotraductor del español al inglés de las antologías “Desarraigo: 18 Poetas Transfronterizos” (Nautilus Ediciones, 2021) y Poetry of the Earth: Mapuche Trilingual Anthology (Interactive Press, 2014).