Revista Anestesia

𝙴𝚕 𝚍𝚘𝚕𝚘𝚛 𝚜𝚎 𝚚𝚞𝚒𝚝𝚊 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚎𝚝𝚛𝚊𝚜

Debacle

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Por: Alejo Serna

Dedicado a: Lorena R. O.

 

5 de noviembre

Ella se despidió deseándole buena noche. Recibió un «te extraño» de vuelta y colgó. De inmediato recibió un «TE AMO» también de Él vía chat. Llevaba dos años viviendo en Argentina; entre la maestría en marketing digital, su trabajo de mesera y las ocupaciones varias de conocer una cultura diferente, se le fue el tiempo sin extrañar mucho su relación; sin embargo, preparaba una sorpresa para su novio: volaría días antes de Navidad para pasar las fiestas con Él y su familia.

 

13 de diciembre

Salió a caminar por la avenida 9 de Julio, buscó algunos regalos para traerles a sus padres y a su hermana, también para un par de primas más cercanas y para una tía. En el que más se esmeró, obviamente, fue en el de su novio, Él se merecía lo mejor. Llevar una relación de seis años, entre ellos dos de distancia, no era fácil en esos días en que nadie quería un compromiso.

 

23 de diciembre

Desde la sala de abordaje lo llamó. No quiso utilizar la videollamada para que Él no viera que estaba en el aeropuerto. Después de varios timbres contestó una voz femenina, Ella preguntó por Él, la voz femenina, que en ningún momento resultó familiar para Ella, dijo que Él se estaba bañando y con gusto le daría alguna razón importante. No hubo ninguna razón, Ella colgó sin dar muchas vueltas al caso y esperó el llamado con destino Bogotá, Colombia.

 

24 de diciembre

Después de pasar medio día con su familia Ella tomó un taxi y fue a casa de Él. Como ella no avisó sobre su viaje, Él no la esperaba. Los suegros la atendieron, por fortuna tenía mucho por contar; la noche transcurrió rápido mientras les hablaba de comida, costumbres y dichos bonaerenses. Antes de las doce de la noche Ella decidió llamarlo pero Él no contestó, finalmente se resignó, y aunque no parecía algo normal, Ella no pensó mucho en ello porque el cansancio del viaje ya comenzaba a hacer mella. Regresó a su casa y durmió.

 

25 de diciembre

Él la llamó en la tarde, se disculpó por haber estado tan perdido la noche anterior, le dijo que un amigo estaba en problemas y él fue su único apoyo. No hubo contrariedades, se pusieron una cita en la noche y se vieron en un café que habían abierto en el centro de la ciudad. Ella le entregó el lujoso reloj que le había traído y Él le agradeció con un beso. No eran muchas las novedades que tenían para contarse, ya todo lo sabían gracias a internet y su constante comunicación. Para terminar la noche fueron a un hotel cercano, tuvieron cuarenta minutos de preámbulo, seis de coito y media hora de descanso. Llevaban dos años sin tener sexo juntos, sin embargo, se notaba que ninguno de los dos lo había dejado de hacer con alguien más.

 

28 de diciembre

Ella fue a casa de Él, lo notó acelerado, con ganas de terminar rápido con el encuentro, miraba el móvil seguidamente y recibió dos llamadas que atendió en el patio trasero, lejos del alcance del oído de Ella. Él dijo que debía salir porque su amigo necesitaba un nuevo favor. Ella se quedó parte de la tarde hablando con su suegra y luego se reunió con su mejor amiga.

 

31 de diciembre

Él le dijo que se quedaría parte de la noche con su familia e iría antes de las doce para recibir el nuevo año juntos. A Ella le pareció perfecto porque tendría más tiempo para tomarse unos tragos con las primas, jugar cartas con los tíos y comer natilla con la abuela. Pasados los abrazos y la pólvora, Él no apareció. Ella supuso que se había embriagado o entretenido con su familia, o en su defecto, se había quedado de nuevo con su amigo. Prefirió no molestarlo y se fue a dormir cuando estaba próximo el amanecer.

 

2 de enero

Fueron al cine, fue una cita perfecta porque hablaron poco y no hubo reclamos por los extraños comportamientos de los últimos días. Ella suponía que la distancia había abierto una brecha que poco a poco se iría cerrando hasta que la relación volviera a la normalidad de los primeros meses. Ella también había viajado con la intención de afianzar su noviazgo y dar el gran paso, estaba esperando el momento adecuado para insinuárselo, hasta que Él tomara la decisión de proponérselo.

 

16 de febrero  

Ella estaba de cumpleaños, Él la llamó a mediodía y la felicitó. Toda la tarde transcurrió de manera lenta y triste, Ella se imaginaba alguna fiesta sorpresa en la noche pero nunca llegó. Ni siquiera Él se dejó ver con algún regalo o invitación, tampoco otra llamada para preguntar cómo la había pasado. Ella comenzó a sospechar que los sentimientos de Él ya no eran los mismos, se estaban agotando.

 

3 de marzo 

Sus sospechas se afianzaron cuando una prima la llamó por teléfono y le preguntó por Él. Ella dijo que estaban bien, tratando de recuperar el tiempo perdido. No obstante, la prima le dijo que lo acababa de ver con otra chica, y estaban muy juntos y sonrientes.

 

5 de marzo

Las sospechas se confirmaron cuando Ella decidió seguirlo. Había ido temprano y se escondió en un parque cercano, justo a la hora que Él solía salir del trabajo. Salió y ella lo siguió. Él siempre hablando por su móvil. Ella abordó un taxi y le dijo que siguiera el que Él había abordado. Al cabo de algunos minutos, Él se bajó en la entrada de un centro comercial; Ella también, y lo siguió hasta las escaleras eléctricas. Fue a paso lento para darle ventaja, se detuvo detrás de una exhibición de una constructora y mientras miraba precios de algunos apartamentos que nunca tendría, vio cómo su supuesto futuro hogar también se derrumbaba: Él le chantó un largo beso a una chica que lo esperaba sentada en un café del segundo nivel. Ella no se aguantó y se presentó ante la pareja.

 

8 de marzo

La otra novia la buscó. Ambas estaban repletas de dudas. Ella preguntó primero. La otra novia le contó que ya llevaban un año y medio juntos. Ella le dijo que llevaban seis años. Ambas decidieron nunca más volver a verlo. Se despidieron y cada una regresó a su casa, adoloridas, pero pensando en rehacer sus vidas.

 

 

 

25 de marzo

Él la llamó por enésima vez, por enésima vez Ella no contestó. Él la buscó en su casa, Ella no le abrió. Ya estaban bloqueados en las redes sociales. El único medio de comunicación que se le ocurrió en el momento fue una carta que le arrojó por debajo de la puerta. Ella la leyó en el acto, la culpaba por arruinarle su existencia y haberlo hecho perder al amor de su vida; también decía que Ella se iba a arrepentir y que todo en la vida se devolvía. Ella decidió no hacerle caso, se imaginó que eran palabras escritas con rabia, aunque no pudo ocultar su desilusión al descubrir una personalidad tan diferente al hombre que la había hecho feliz en los últimos años de su vida.

 

2 de abril

Él estuvo más de medio día montando guardia en la calle, afuera de la casa de Ella. Tan pronto la vio llegar la confrontó. Le entregó una caja con todos los recuerdos que logró juntar: cartas, fotos, libros, discos, muñecos y hasta un artículo sexual que únicamente utilizaron una vez. Lo único que no devolvió fue el reloj que recientemente le había obsequiado. El fondo de la caja estaba pintado con rayas repetitivas de color negro donde decía «TE ODIO». Ella tiró todo a un rincón de la habitación y se dejó caer en la cama vencida por el llanto. No supo cuánto tiempo lloró, se quedó dormida.

 

3 de abril

Al despertar, volvió a llorar. No duró mucho su llanto, fue interrumpido por un golpe que rompió el vidrio de su ventana. Eran un par de piedras que habían recogido en un riachuelo cuando hicieron un paseo a las afueras de la ciudad. Él había dicho que eran de buena suerte y representaban la fortaleza de su relación. Nada más alejado de la realidad.

 

2 de mayo

Ella decidió salir de su encierro y darse una nueva oportunidad de sonreír. Salió con un viejo amigo, el único de los compañeros de bachillerato con el que tenía contacto. Fueron a un concierto de la sinfónica y luego a tomar una cerveza, cuando iban por la segunda pasó Él y los vio. Se abalanzó hacia ellos, no sabía a quién golpear primero. Gritaba improperios que difícilmente se entendían, tuvieron que llegar dos tipos de afuera para lograr controlarlo. Se fue antes de que llamaran a la policía, no sin antes señalarlos y gritarles jurando venganza.

17 de mayo

Encontró debajo de la puerta un sobre con un CD dentro. Cuando Ella lo reprodujo en el ordenador se encontró con un video de Él. Se masturbaba viendo las fotos íntimas que alguna vez Ella le había compartido desde Argentina. Él se había dado a la tarea de imprimir todas las fotografías y las tenía pegadas por toda la pared, allá mismo donde fue a parar su eyaculación.

 

20 de mayo

Pasó el fin de semana y ella se decidió a poner la denuncia. Juntó algunas de las pruebas y se acercó a la inspección más cercana, de ahí la mandaron a otra y ahí le dijeron que regresara después de medio día porque no había sistema. Al terminar la tarde le entregaron la fecha y hora en que debía presentarse para la conciliación. A Él también le enviaron la misma citación por medio físico a su oficina y digital por un mensaje de texto. La concordancia sería el 25 de septiembre, y si bien, eran más de tres meses, Ella salió más tranquila porque con esta notificación Él tendría que alejarse definitivamente, era una lástima que una historia de amor terminara así.

 

18 de junio

Ella se vio nuevamente con su amigo del colegio. Ya habían salido un par de veces con igual número de besos tímidos, era cuestión de tiempo para que tomaran confianza y declarar su noviazgo. Ella le contó que Él la había estado siguiendo en un centro comercial y se había aparecido dos veces en el trabajo. Su amigo le dio un abrazo y le dijo que tuviera paciencia, porque ya pronto todo se iba a solucionar.

 

25 de septiembre

Ella asistió puntual a la conciliación. Él nunca llegó. Ella le contó a la jueza que llevaba casi dos meses sin recibir noticias de Él, ni buenas ni malas, ni acosos ni amenazas. En algún momento pensó en llamar a los familiares o amigos pero lo creyó impertinente y no quería darle motivos para que se imaginara otras cosas. La jueza hizo la llamada. Contestó la madre y dijo que su hijo llevaba semanas desaparecido, no dijo cuántas, no dio detalles. La jueza dijo que iba a dejar el caso en manos de los investigadores y tan pronto Él apareciera le notificaría una nueva fecha de citación. Ella salió del despacho, su amigo permanecía en la sala de espera. Ella le preguntó si tenían tiempo de ir al teatro a ver la comedia que habían estrenado. Él miró su lujoso reloj y le dijo qué sí, que siempre había tiempo para reír.